sábado, 18 de febrero de 2012

VENEZUELA

UN TSUNAMI POLÍTICO: 

 

Algunas lecciones. Todos sorprendidos. Ha provocado una gran sorpresa en la sociedad venezolana y en el exterior del país, el número de ciudadanos que participaron en las elecciones Primarias, realizadas el pasado domingo12 de febrero, por las cuales se designaron los candidatos que en representación del mundo político opositor, competirán en las elecciones presidenciales a realizarse el próximo 7 de octubre, en las de gobernadores a celebrarse en el mes de diciembre y en las de alcaldes que se llevarán a cabo en el mes de abril del próximo año. Una consulta de esa dimensión donde podían participar los casi 18 millones de ciudadanos inscritos en el Registro Electoral Permanente, REP, no se había realizado nunca en la historia política del país. Tradicionalmente los candidatos a cargos de elección popular, con muy raras y puntuales excepciones, eran electos por las maquinarias de los partidos o por reducidos cogollos. La apuesta efectuada por la Mesa de Unidad Democrática, MUD, la cual agrupa a casi la totalidad de los partidos y movimientos políticos que adversan al gobierno que preside el Presidente Hugo Chávez Frías, pareció en un principio de muy difícil realización. Se dudaba sobre la posibilidad de poner de acuerdo a grupos tan heterogéneos, y en algunos casos, claramente contradictorios. Además, llevar a cabo una consulta a nivel nacional implicaba un gigantesco esfuerzo económico y humano, con la sombra de una muy posible reducida participación popular. Sin embargo se impuso el sentido común, poco común en los actores políticos, quienes comprendieron que únicamente con candidatos unitarios y legitimados por una consulta popular a todos los niveles, especialmente el candidato a la presidencia de la República, podrían competir en una mejor posición frente a los candidatos oficialistas, quienes en su mayoría nombrados por el dedo del Presidente Chávez, quien por su parte se autoproclamó candidato presidencial, tienen a su favor la utilización sin escrúpulos de todos los recursos del Estado. En consecuencia, el objetivo fue alcanzado. Pero el logro mas inesperado ha sido la participación popular. Ninguno de los promotores de esa consulta pudo suponer que 3,079.284 ciudadanos concurrirían a un evento inédito, tomando en cuenta que donde se habían realizado, apenas movilizaron una pequeña parte de los interesados. En este caso, las condiciones eran poco favorables, considerando que existieron duras presiones y amenazas a los ciudadanos por parte del oficialismo. Al margen de las expresiones de júbilo por parte de los dirigentes opositores y por supuesto, de los medios de comunicación afines, es evidente que se ha producido un verdadero Tsunami político, provocando que el candidato opositor haya logrado posesionarse con firmeza en la matriz comunicacional del país y según los entendidos en materia de opinión pública, aumentar unos puntos su respaldo popular. Mantener y ampliar ese respaldo será su muy compleja tarea. En la otra orilla. Desde que la MUD anunciara su propósito de realizar elecciones Primarias para todos los cargos de elección popular, los voceros del oficialismo en forma de burla expresaron que la división de los opositores impediría esa consulta. En la medida en que fue avanzando el proceso, anunciaron que finalmente sería suspendida, pues se llegaría a un “acuerdo de las cúpulas, impuesto por el imperialismo”. Faltando pocos días y siendo inevitable la consulta, el Presidente Chávez pronosticó una muy baja participación. Anteriormente, refiriéndose a una supuesta intención del gobierno de intervenir apoyando a un candidato había expresado: “Lo único que falta es que esperen le aportemos votos”. Por supuesto, en sus constantes intervenciones en cadena de radio y televisión, como parte de su campaña electoral, siempre se burló de la consulta calificando a los candidatos de “majunches” ( de baja calidad), llegando a decir: “ Extraño a Rosales”( Manuel Rosales, hoy en el exilio, fue el candidato presidencial derrotado en las elecciones del 2006). Públicamente el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, prohibió a sus miembros participar en la consulta electoral, mientras en voz baja pero firme, amenazaba con duras represalias a quienes fueran a votar, especialmente a los empleados públicos tanto de la administración central, como de las alcaldías, gobernaciones e institutos autónomos bajo su control. El gobierno estaba primeramente convencido en la no realización de la consulta y posteriormente plenamente seguro de una muy baja participación de los ciudadanos. Los resultados le han sorprendido en tal forma que la primera reacción fue argumentar la realización de un supuesto “fraude”, el cual solo pudo ser realizado con la complicidad del CNE. Ese argumento fue utilizado primeramente por Mario Silva, un periodista oficialista, quien realizó una presentación especial de su programa “La Hojilla” en la noche del domingo 12. Lo que pareció una expresión poco seria, fue asumida por Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional y Segundo vicepresidente del PSUV, quien afirmara refiriéndose a los resultados: “Esas cifras son insostenibles. Son un engaño mediático”. El diputado oficialista Mario Izea optó por otro argumento mas racional: “Con esos votos nunca podrán derrotar al Presidente Chávez”. No faltó un periodista de Radio Nacional, es decir, la radio oficial del gobierno, quien en forma despreciativa calificó a Radonsky de “judío”. La madre del candidato es de origen Polaco, efectivamente judía, quien sobrevivió al holocausto. Aunque Radonsky siempre ha manifestado su fe religiosa como católico, lo degradante es utilizar en un medio oficial, un argumento nazi para descalificarlo. En ese proceso, el Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, aceptó el recurso presentado por un candidato “opositor”, quien había perdido en su municipio, decidiendo que la MUD debía entregar los Cuadernos de Votación, los cuales según el Reglamento Electoral de la MUD, aprobado por el CNE, debían ser quemados 48 horas después de cerrados los centros electorales, justamente para que no fueran conocidos los nombres de quienes votaron, evitando la represión hacia ellos por parte del gobierno. La MUD se ha negado y afirmó que los Cuadernos ya fueron incinerados, impugnando por vía legal la decisión. Finalmente tres días después, compareció en cadena de radio y tv el Presidente, con ocasión de realizar un Consejo de Ministros en el Estado Bolívar. Chávez alegó por millonésima vez que los candidatos representan a la “oligarquía y están subordinados al imperialismo”, cuyo objetivo es el de “eliminar todas las conquistas sociales de la revolución”, advirtiendo que garantiza la estabilidad frente al caos de un triunfo opositor. Al día siguiente en otra larga cadena de radio y tv, reiteró esos conceptos como la base de su argumentación, añadiendo algunos insultos a Radonsky: “ eres un cochino”, fue uno de ellos. Nada nuevo bajo el sol. Las principales lecciones para todos. Para los opositores a Chávez, quienes fueron capaces de realizar una consulta inédita, con una participación popular que desbordó cualquier pronóstico, debe ser innegable que los ciudadanos participantes en esa consulta, se movilizaron mayoritariamente por dos ideas fuerza: Exigiendo UNIDAD a todo ese tan heterogéneo mundo de partidos, movimientos y grupos que se declaran opositores. Hay un amplio consenso para que en las elecciones presidenciales, se presente una tarjeta UNICA, dejando a un lado el tradicional tarjetón lleno con las siglas de los partidos que “apoyan” al candidato. Demandando un CAMBIO de quienes conducen el país. Un sentimiento muy parecido al que permitió la llegada al poder del Presidente Hugo Chávez. En ese sentido recuerdo la respuesta a una pregunta de un periodista inquiriendo: Por qué usted vota?, formulada a una mujer joven, residente en una barriada popular, quien se encontraba en una larga fila para votar. Ella en forma rápida y cortante expresó: “Porque ya está bueno”. Complementariamente otras dos enseñanzas parecen claras: Se constata prevaleció el mensaje de “reconciliación”, utilizado por Capriles Randonsky, frente a la permanente agresividad del discurso oficial, incluso, sobre los candidatos opositores de línea “dura”, quienes obtuvieron un respaldo insignificante. Fue evidente que la llamada “maquinaria” de los partidos políticos no tuvo una presencia significativa. El tradicional “acarreo” de votantes, quedó sepultado ante la avalancha de votantes independientes o quienes formando parte de esas agrupaciones políticas, se movilizaron por sus propios medios, rechazando esa práctica clientelar. Para el gobierno el mensaje también debe ser claro: Aunque todo indica que no ha sido captado, sin duda alguna pierde fuerza el duro discurso del Presidente, alma y principal sostén de este proceso político, quien continúa calificando en forma despectiva a sus adversarios. Todas las encuestas y estudios de opinión reflejan, al margen de los resultados en las Primarias, que la gente no quiere escuchar discursos agresivos. Su clamor es demandando respuestas a los muy graves problemas de seguridad, empleo digno, vivienda, salud, educación, vialidad y otro montón de necesidades no cubiertas o mal cubiertas por el gobierno, producto de su ineficacia y corrupción. Parece no ser suficientes el carisma del Presidente, sus largos discursos y el reparto de recursos financieros que no permiten superar la pobreza, pretendiendo subordinar al beneficiario. Por las intervenciones del Presidente Chávez, posteriores a la realización de las Primarias, todo indica que prevalecerá la “línea dura” y el reparto de recursos, hasta ahora una formula exitosa electoralmente, para convocar a sus partidarios y sumar a los indecisos. Esa línea que dice buscar un “debate de ideas”, es simplemente una trampa para no discutir la realidad, los hechos diarios de incompetencia y brutal corrupción. El tiempo dirá si los actores mantienen sus posiciones y quiénes finalmente obtienen el mayor respaldo popular. Una dura interrogante. Finalmente está planteado públicamente el tema sobre el reconocimiento de una derrota por parte del oficialismo o por parte de la oposición. El gobierno reitera permanentemente que no le será reconocido su inevitable triunfo, pese a que hasta ahora, siempre se lo han reconocido. Insiste en la existencia de planes “subversivos” alimentados por el imperialismo, el cual pese a esa supuesta agresiva actitud, es el mayor comprador de petróleo venezolano y el mayor vendedor de la gasolina que adquiere el gobierno revolucionario. USA continua siendo el principal cliente comercial. Por su parte, en sectores de oposición hay la duda sobre la entrega pacífica del poder, tomando en cuenta declaraciones públicas de altos jefes militares, quienes además de dar su respaldo incondicional al Presidente y al “Socialismo”, advierten que no reconocerán el triunfo de un candidato opositor. Aunque se considera que este no es el sentimiento mayoritario en las Fuerzas Armadas, pone sobre la mesa un tema polémico y tan grave como el de una posible guerra civil. Partiendo de la premisa que cada situación es distinta pero pueden ser referentes validos, en la historia política de la región hay muchos antecedentes de situaciones similares. La misma preocupación existía en Chile cuando las fuerzas democráticas vencieron con votos al General Augusto Pinochet y en Nicaragua cuando Violeta Chamorro derrotó electoralmente a Daniel Ortega. Mas reciente, existieron serias dudas sobre si ARENA y los militares salvadoreños reconocerían el triunfo de Carlos Mauricio Funes, un hombre llevado a la presidencia por el movimiento político creado por el FSLN, organización constituida originalmente para tomar el poder por las armas. En nuestro caso, confiamos en los llamados “genes democráticos” de la enorme mayoría de los ciudadanos que rechazan la violencia y por ello, cualquier resultado debería ser aceptado por las partes en pugna. De lo contrario, es mejor no especular. carlosmoris@cantv.net. Venezuela, febrero 2012. .

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Worldwide weapons

Nature
482, 275 (16 February 2012) doi:10.1038/482275a
Published online
Progress towards a United Nations arms-trade treaty is encouraging, but it won't keep weapons out of the hands of human-rights abusers.
Scientists are prominent among those trying to make the world a safer place. Albert Einstein was committed to the international peace effort, and Soviet nuclear physicist Andrei Sakharov and US chemist Linus Pauling are among the researchers who have been awarded the Nobel Peace Prize. The Polish–British nuclear physicist Joseph Rotblat received the peace prize in conjunction with the Pugwash Conferences on Science and World Affairs, the nuclear-disarmament organization that he helped to found (see Nature 481, 438439; 2012). The attitudes of these researchers chime with the internationalism of the scientific endeavour and the humanitarian goals that often motivate it.
At the same time, science and technology are integral to military development, and defence funding supports a great deal of research, much of it excellent. There need be no contradiction here: nations have a right to self-defence, and armed forces are often deployed for peace-keeping as well as for aggression. But what constitutes responsible use of military might is controversial, and peace-keeping is generally necessary only because aggressors have been supplied with military hardware in the first place.
All of this makes arms control a thorny subject for scientists. When, at a session on human rights at a physics conference several years ago, Nature asked whether the link between the arms trade and human-rights abuses might raise ethical concerns about research on offensive weaponry, the panellists shuffled in their seats and became tongue-tied.
There is no easy way to demarcate the ethical boundaries of defence research. But scientists should welcome progress towards a binding United Nations Arms Trade Treaty (ATT), for which a preparatory meeting in New York this week presages final negotiations in July.
“The Arms Trade Treaty could simply legitimize business as usual.”
The treaty aims to align the conditions and standards for arms exports from all signatory countries. The UK government's Foreign and Commonwealth Office (FCO), which supports the ATT, says that inconsistencies and loopholes in current regional and national control systems for the arms trade hinder sustainable development, undermine stability and democracy, and impede progress towards the UN's Millennium Development Goals.
Some nations will attempt to have the treaty watered down. That the sole vote against the principle at the UN General Assembly in October 2009 was from Zimbabwe speaks volumes about probable reasons for opposition. But let us not overlook the fact that in a vote a year earlier, Zimbabwe was joined by one other dissenter: the United States, then led by President George W. Bush. Would any of the current leading US Republican candidates for president be better disposed towards an ATT?
Even if it does go ahead, a treaty will not necessarily change the arms trade much. Most of the military technology used for human-rights abuses in recent decades has been obtained legally. Sales from Britain, for example, helped Libya's former leaders to suppress 'rebels' in 2011 and enabled Zimbabwe to launch assaults in the Democratic Republic of Congo in the 1990s.
The UK government admits that the ATT will probably not reduce arms sales. It says that the criteria for exports “would be based on existing obligations and commitments to prevent human rights abuse” — which have not been notably effective. According to the FCO, the treaty aims “to prevent weapons reaching terrorists, insurgents and human rights abusers”. But as demonstrated in Libya, one person's insurgents are another's democratizers, and today's legitimate rulers can be tomorrow's human-rights abusers.
The FCO says that the treaty “will be good for business, both manufacturing and export sales”. Indeed, arms manufacturers support it as a way of levelling the market playing field. The ATT could simply legitimize business as usual by clearly demarcating it from the black market, and it will not cover peripheral military hardware such as surveillance and information technology. Some have argued that the treaty will be a distraction from the problem of keeping arms from human-rights violators (D. B. Kopel et al. Penn State Law Rev. 114, 101–163; 2010).
So although there are good reasons to call for a strong ATT, it is no panacea. The real need is to establish what a responsible arms trade would look like, if this isn't an oxymoron. Some hard research is required on how existing, 'above-board' arms sales have affected governance, political stability and socio-economic conditions worldwide. This is challenging and contentious, but several starts have been made, both in the UN and nationally (see, for example, www.unidir.org and www.prio.no/nisat). We need more.


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VENEZUELA


UN TSUNAMI POLÍTICO: Algunas lecciones.

Todos sorprendidos.
Ha provocado una gran sorpresa en la sociedad venezolana y en el exterior del país,  el número de ciudadanos que participaron en las elecciones Primarias, realizadas el pasado domingo12 de febrero, por las cuales se designaron los candidatos que en representación del mundo político opositor, competirán en las elecciones presidenciales a realizarse el próximo 7 de octubre, en las de gobernadores a celebrarse en el mes de diciembre y en las de alcaldes que se llevarán a cabo en el mes de abril del próximo año.
Una consulta de esa dimensión donde podían participar los casi 18 millones de ciudadanos inscritos en el Registro Electoral Permanente, REP, no se había realizado nunca en la historia política del país. Tradicionalmente los candidatos a cargos de elección popular, con muy raras y puntuales excepciones, eran electos por las maquinarias de los partidos o por reducidos cogollos.
La apuesta efectuada por la Mesa de Unidad Democrática, MUD, la cual agrupa a casi la totalidad de los partidos y movimientos políticos que adversan al gobierno que preside el Presidente Hugo Chávez Frías, pareció en un principio de muy difícil realización.  Se dudaba sobre la posibilidad de poner de acuerdo a grupos tan heterogéneos, y en algunos casos, claramente contradictorios. Además, llevar a cabo una consulta a nivel nacional implicaba un gigantesco esfuerzo económico y humano,  con la sombra de una muy posible  reducida participación popular.
Sin embargo se impuso el sentido común, poco común en los actores políticos, quienes comprendieron que únicamente con  candidatos  unitarios y legitimados por una consulta popular a todos los niveles, especialmente el candidato a la presidencia de la República, podrían competir en una mejor posición frente a los candidatos oficialistas,  quienes en su mayoría nombrados por el dedo del Presidente Chávez, quien por su parte se autoproclamó candidato presidencial, tienen a su favor la utilización sin escrúpulos de todos los recursos del Estado. En consecuencia, el objetivo fue alcanzado.
Pero el logro mas inesperado ha sido la participación popular. Ninguno de los promotores de esa consulta pudo suponer que 3,079.284 ciudadanos concurrirían a un evento inédito, tomando en cuenta que donde se habían realizado, apenas movilizaron una pequeña parte de los interesados.  En este caso, las condiciones eran poco favorables, considerando que existieron duras presiones  y amenazas a los ciudadanos por parte del oficialismo.
Al margen de las expresiones de júbilo por parte de los dirigentes opositores y por supuesto, de los medios de comunicación afines, es evidente que se ha producido un verdadero Tsunami político, provocando que el candidato opositor haya logrado posesionarse con firmeza  en la matriz comunicacional del país y según los entendidos en materia de opinión pública, aumentar unos puntos  su respaldo popular. Mantener y ampliar ese respaldo  será su muy compleja tarea.

En la otra orilla.
Desde que la MUD anunciara su propósito de realizar elecciones Primarias para todos los cargos de elección popular, los voceros del oficialismo en forma de burla expresaron que la división de los opositores impediría esa consulta. 
En la medida en que fue avanzando el proceso, anunciaron que finalmente sería suspendida, pues se llegaría a un “acuerdo de las cúpulas, impuesto por el imperialismo”. Faltando pocos días y siendo inevitable la consulta, el Presidente Chávez pronosticó una muy baja participación. Anteriormente, refiriéndose  a una supuesta intención del gobierno de intervenir apoyando a un candidato había expresado: “Lo único que falta es que esperen le aportemos votos”. Por supuesto, en sus constantes intervenciones en cadena de radio y televisión, como parte de su campaña electoral, siempre se burló de la consulta calificando a los candidatos de “majunches” ( de baja calidad), llegando a decir: “ Extraño a Rosales”( Manuel Rosales, hoy en el exilio, fue el candidato  presidencial derrotado en las elecciones del 2006).
Públicamente el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, prohibió a sus miembros participar en la consulta electoral, mientras en voz baja pero firme,  amenazaba con duras represalias a quienes fueran a votar, especialmente a los empleados públicos tanto de la administración central, como de las alcaldías, gobernaciones e institutos autónomos bajo su control. El gobierno estaba primeramente convencido en la no realización de la consulta y posteriormente plenamente seguro de una muy baja participación de los ciudadanos.
Los resultados le han sorprendido en tal forma que la primera reacción fue argumentar la realización de un supuesto “fraude”, el cual solo pudo ser realizado con la complicidad del CNE. Ese argumento fue utilizado primeramente por Mario Silva,  un periodista oficialista, quien realizó una presentación especial de su programa “La Hojilla” en la noche del domingo 12. Lo que pareció una expresión poco seria,  fue asumida por Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional y Segundo vicepresidente del PSUV, quien afirmara refiriéndose a los resultados: “Esas cifras son insostenibles. Son un engaño mediático”. El diputado oficialista Mario Izea optó por otro argumento mas racional: “Con esos votos nunca podrán derrotar al Presidente Chávez”.  No faltó un periodista de Radio Nacional, es decir, la radio oficial del gobierno, quien en forma despreciativa calificó a Radonsky de “judío”. La madre del candidato es de origen Polaco, efectivamente judía, quien sobrevivió al holocausto. Aunque  Radonsky siempre ha manifestado su fe religiosa como católico, lo degradante es utilizar en un medio oficial,  un argumento nazi para descalificarlo.
En ese proceso, el  Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, aceptó el recurso presentado por un candidato “opositor”, quien había perdido en su municipio, decidiendo que  la MUD debía entregar los Cuadernos de Votación, los cuales según el Reglamento Electoral de la MUD, aprobado por el CNE, debían ser quemados 48 horas después de cerrados los centros electorales, justamente para que no fueran conocidos los nombres de quienes votaron, evitando la represión hacia ellos por parte del gobierno. La MUD se ha negado y afirmó que los Cuadernos ya fueron incinerados, impugnando por vía legal la decisión.

Finalmente tres días después, compareció en cadena de radio y tv el Presidente, con ocasión de realizar un Consejo de Ministros en el Estado Bolívar. Chávez  alegó por millonésima vez que los candidatos representan a la “oligarquía y están subordinados al imperialismo”, cuyo objetivo es el de  “eliminar todas las conquistas sociales de la revolución”, advirtiendo que garantiza la estabilidad frente al caos de un triunfo opositor. Al día siguiente en otra larga cadena de radio y tv, reiteró esos conceptos como la base de su argumentación, añadiendo algunos insultos a Radonsky: “ eres un cochino”, fue uno de ellos. Nada nuevo bajo el sol.
Las principales lecciones para todos.
Para los  opositores a Chávez, quienes fueron capaces de realizar una consulta inédita, con una participación popular que desbordó cualquier pronóstico, debe ser innegable que los ciudadanos participantes en esa consulta, se movilizaron mayoritariamente  por dos ideas fuerza:
Exigiendo UNIDAD a todo ese tan heterogéneo mundo de partidos, movimientos y grupos que se declaran opositores. Hay un amplio consenso  para que en las elecciones presidenciales, se presente una tarjeta UNICA, dejando a un lado el tradicional tarjetón lleno con las siglas de los partidos que “apoyan” al candidato.
Demandando un CAMBIO de quienes conducen el país. Un sentimiento muy parecido al que permitió la llegada al poder del Presidente Hugo Chávez.  En ese sentido recuerdo la respuesta a una pregunta de un periodista inquiriendo: Por qué usted vota?, formulada a  una mujer joven, residente en una barriada popular, quien se encontraba en una larga fila para votar. Ella en forma rápida y cortante expresó: “Porque ya está bueno”.
Complementariamente  otras dos enseñanzas parecen claras:
Se constata prevaleció el mensaje de “reconciliación”, utilizado por  Capriles Randonsky, frente a la permanente agresividad del discurso oficial, incluso,  sobre los candidatos opositores de línea “dura”, quienes obtuvieron un respaldo insignificante.
Fue evidente que la llamada “maquinaria” de los partidos políticos no tuvo una presencia significativa. El tradicional “acarreo” de votantes, quedó sepultado ante la avalancha de votantes independientes o quienes formando parte de esas agrupaciones políticas, se movilizaron por sus propios medios, rechazando esa práctica clientelar. 
Para el gobierno el mensaje también debe ser claro:
Aunque todo indica que no ha sido captado, sin duda alguna pierde  fuerza el duro discurso  del Presidente, alma y principal sostén de este proceso político, quien continúa calificando en forma despectiva a sus adversarios. Todas las encuestas y estudios de opinión reflejan, al margen de los resultados en las Primarias, que la gente no quiere escuchar discursos agresivos. Su clamor es demandando respuestas a los muy graves problemas de seguridad, empleo digno, vivienda, salud, educación, vialidad y otro montón de necesidades no cubiertas o mal cubiertas por el gobierno, producto de su ineficacia y corrupción. Parece no ser suficientes el carisma del Presidente, sus largos discursos y el reparto de recursos financieros que no permiten superar la pobreza, pretendiendo subordinar al beneficiario.
Por las intervenciones del Presidente Chávez, posteriores a la realización de las Primarias, todo indica que prevalecerá la “línea dura” y el reparto de recursos, hasta ahora una formula  exitosa electoralmente,  para convocar a sus partidarios y sumar a los indecisos.  Esa línea que dice buscar un “debate de ideas”, es simplemente una trampa para no discutir la realidad, los hechos diarios de incompetencia y brutal corrupción. El tiempo dirá si los actores mantienen sus posiciones y quiénes finalmente  obtienen el mayor respaldo popular.
Una dura interrogante.
Finalmente está planteado públicamente el tema sobre el reconocimiento de una derrota por parte del oficialismo o por parte de la oposición. El gobierno reitera permanentemente que no le será reconocido su inevitable triunfo, pese a que hasta ahora, siempre se lo han reconocido. Insiste en la existencia de planes “subversivos” alimentados por el imperialismo, el cual pese a esa supuesta agresiva actitud, es el mayor comprador de petróleo venezolano y el mayor vendedor de la gasolina que adquiere el gobierno revolucionario. USA continua siendo el principal cliente comercial.
Por su parte, en sectores de oposición hay la duda sobre la entrega pacífica del poder, tomando en cuenta declaraciones públicas de altos jefes militares,  quienes además de dar su respaldo incondicional al Presidente  y al “Socialismo”, advierten que no reconocerán el triunfo de un  candidato opositor.  Aunque  se considera que este no es el sentimiento mayoritario en las Fuerzas Armadas, pone sobre la mesa un tema polémico y tan grave como el de una posible guerra civil. 
Partiendo de la premisa que cada situación es distinta pero pueden ser  referentes validos, en la historia  política de la región hay muchos antecedentes de situaciones similares.  La misma preocupación existía en Chile cuando las fuerzas democráticas vencieron con votos al General Augusto Pinochet y en Nicaragua cuando Violeta Chamorro derrotó electoralmente a Daniel Ortega. Mas reciente,  existieron serias dudas sobre si ARENA y los militares salvadoreños reconocerían el triunfo de Carlos Mauricio Funes, un hombre llevado a la presidencia por el  movimiento político creado por el FSLN, organización constituida originalmente para tomar el poder por las armas.  En nuestro caso, confiamos en los llamados “genes democráticos” de la enorme mayoría de los ciudadanos que rechazan la violencia y por ello, cualquier resultado debería ser  aceptado por las partes en pugna. De lo contrario, es mejor no especular.
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Autor   carlosmoris@cantv.net. Venezuela, febrero 2012. Comunicación personal.





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Morir en Homs

"Bandidos con aviones y con moros, bandidos con sortijas y duquesas, bandidos con frailes negros bendiciendo venían por el cielo a matar niños, y por las calles la sangre de los niños corría simplemente, como sangre de niños" (Pablo Neruda: "Explico algunas cosas")

FERNANDO MIRES



H ay ciudades que se convierten en símbolos. Madrid del 1936 por ejemplo. Todavía, a pesar de los años, resuena la voz de La Pasionaria: "No pasarán". Palabras que conmovieron esos tiempos tan sangrientos. De ahí que comunistas, anarquistas, liberales, y demócratas del mundo, se identificaron con la voz de La Pasionaria. Y la hicieron suya.

Pero pasaron. Pasaron, fusilaron, masacraron, violaron. Pasaron a través de esa brecha que dividía a la resistencia madrileña. Unos, los que no querían una España republicana sino comunista. Otros, los que no querían una España comunista sino republicana. Frente a esos bandos unidos sólo por el presente, pero separados hacia al futuro, triunfó ese pasado siniestro, fanático, eclesial, medieval y militar que representó durante tantos años el franquismo.

Pocos sabían que Madrid sólo había sido un dado con el que jugaban las potencias de la época.

Aún más de veinte años después, en los sesenta, la caída de Madrid, convertida en leyenda, hizo que muchos nos identificáramos con los comunistas españoles. Hasta en las lejanas calles de Santiago de Chile, recuerdo, hacíamos filas para ver Morir en Madrid , el conmovedor filme de Frédérik Rossi, cuyas documentadas visiones nos hacían salir del cine entonando con el puño en alto las canciones de la revolución española. O en las tardes, con renovada indignación, leer a Neruda. "Venid a ver la sangre por las calles; venid a ver la sangre por las calles".

"Venid a ver la sangre por las calles".

Fue la frase que tantos años después me encogió el alma al ver las imágenes televisivas mostrando a los niños muertos a lo largo del barrio de Bab Amro, en Homs. Y, sólo un momento después, escuchar el malvado veto de China y Rusia mediante el cual, bloqueando a la Liga Árabe, Bashar el Asad obtuvo "licencia para matar".

Homs es hoy el Madrid de la revolución árabe. Los rebeldes de los demás países árabes saben que si cae Homs, el carnicero Bashar El Asad, con la autorización de China y Rusia y la cobardía de gobiernos como el de Brasil, podrá mantenerse en el poder y desde ahí comenzar la marcha de la contrarrevolución. Quiero decir: Homs, como el Madrid de 1936, ocupa un lugar decisivo en la configuración de la geometría mundial.

China es el problema menor. En cierto modo China es consecuente con una doctrina que sigue desde muchos años: la de la no intervención. Doctrina que corresponde con un tema de seguridad interior el que en pocas palabras puede expresarse así: "déjennos masacrar estudiantes, minorías étnicas y monjes tibetanos cuando nos dé la gana y ustedes contarán con nuestro silencio cuando hagan algo parecido en sus respectivas naciones". O sea, liberalismo puro: "matar y dejar matar". Distinto es el caso de Rusia.

¿Qué se juega Rusia al apoyar genocidios como los de Homs? Los periodistas más superficiales aducen que se trata sólo del negocio de venta de armas. Algunos más inteligentes advierten que al igual que China, Rusia no puede permitirse aplastar violentamente a la oposición y subyugar a minorías étnicas en su propio espacio, para condenar después los mismos hechos en espacios ajenos. Pero hay, además, otras razones.

A Rusia sólo le restan dos aliados en el mundo islámico: Irán y Siria. Si cae Siria, la tríada Rusia-Siria-Irán se vendrá al suelo como porcelana fina. Rusia pasará a ser entonces lo que fue en los tiempos de los zares: un simple imperio central-asiático, sin relevancia internacional y con pocas chances para postular su hegemonía en un nivel mundial.

La posibilidad de un Islam republicano en abierto diálogo con una Europa Unida, con Israel incluso, y por supuesto, con los EEUU, no deja de ser una visión aterradora para el Kremlin.

Mérito de la política internacional de Obama ha sido, por lo tanto, haber invertido los roles. Pues no hay que olvidar que muchos dictadores del mundo árabe, Gadafi, Hussein o Hafez El Asad, entre varios, fueron en su tiempo líderes revolucionarios que llegaron al poder aclamados por sus pueblos. En ese proyecto contaron con el apoyo de la URSS, potencia que manipulando los nobles objetivos del anticolonialismo, logró aumentar su esfera de influencia, y con ello, la extensión del imperio.

Hoy, en cambio, los EEUU y Europa apoyan a las luchas democráticas en los países árabes e islámicos y Rusia aparece como aliada de las más execrables dictaduras.

Pero más allá de todo resultado, perviven esas imágenes que nadie que sea honesto podrá quitar de sus cabezas después de haberlas visto: la de los niños muertos en las calles de Homs. Hoy, frente a esos niños tan niños y tan muertos como los del Madrid de los años treinta, siento de nuevo resonar la voz gangosa del gran poeta: "Venid a ver la sangre por las calles". "Venid a ver...".


Fuente POLIS MIRES
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domingo, 12 de febrero de 2012



Why Politicians Get Away With Lying

Debaters

Introduction

Politicians and LyingMikel Jaso
Maybe it’s a sign that the public has given up on honesty from presidential candidates. Instead, in a recent flurry prompted by the public editor of The New York Times, the assumption seems to be that politicians will always lie and that voters’ defense against that is fact checking by journalists.
But … why do voters let politicians lie to them? What sort of lies do people accept, and which do they object to?
Todd Rogers of the Harvard Kennedy School and Michael I. Norton of the Harvard School of Business organized this discussion.
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Updated January 25, 2012 12:59 AM
 
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viernes, 10 de febrero de 2012

Everybody’s An Expert


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jueves, 9 de febrero de 2012

Fernando Mires: ¡DICTADURAS DEL MUNDO, UNÍOS!

Encontrar todos los días en el periódico la noticia del genocidio que perpetra la dictadura siria puede traer consigo efectos anestésicos. Podemos incluso acostumbrarnos al salvajismo si se convierte en diaria y medial monotonía. No deja de ser remarcable el hecho de que hay quienes se conmueven hasta el alma mirando la Guernica de Picasso, pero cuando ven los muertos sirios en la TV, cambian de programa. Al fin y al cabo, dirán algunos, y con cierta razón, eso no tiene nada que ver con mi familia.
Mi abuelo Salomón Mires (Meheres), cuya religión era la cristiana ortodoxa, nació en Homs, bastión de la resistencia siria. Su familia era muy grande. Quizás tengo desconocidos parientes en Homs, y puede que estén luchando en las ensangrentadas calles de la ciudad. Vaya a saber uno. Pero en este caso no estoy hablando de un parentesco familiar sino de otro que es, antes que nada, político.
Hay quienes que, quizás por experiencia, establecemos una relación de parentesco político con las víctimas de cada dictadura. Hay otros a los que sólo interesan las de su “equipo”. He conocido a algunos que se emocionan hasta las lágrimas cuando escuchan de torturas durante Pinochet, pero si les hablan de las que ocurren durante los Castro, ni se inmutan. También hay los que se identifican con la maldad humana. Si se tratara sólo de individuos, no habría ningún problema: sociópatas ideológicos hay en todas partes. Pero se trata, además, de gobiernos.
En política internacional no hemos encontrado todavía la denominación para calificar a aquellos gobiernos que defienden crímenes de dictaduras. Esa fue la deducción que no pocos establecimos cuando nos enteramos que Rusia y China, en la Conferencia de Munich (2-4 de Febrero del 2012) negaron una vez más su solidaridad al pueblo sirio. Fue el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Ahmer Davatoglu, quien expuso la lógica de ese resultado: “Rusia y China no votaron pensando en la realidad del terreno. Votaron en contra de Occidente”.
Después del deprimente resultado, el diario El País ha llamado a diferentes expertos para que expliquen la actitud de China y Rusia. Las interpretaciones son diversas: Las hay desde quienes opinan que a través de la defensa de los pueblos árabes USA busca acceder al petróleo de Siria e Irán, hasta quienes afirman que Rusia no quiere sacrificar el lucrativo negocio de la venta de armas. No faltan tampoco quienes afirman que a China sólo interesan los negocios y no la política.
En cualquier caso los latinoamericanos sabemos que no estamos frente a ninguna novedad de la historia. Basta recordar que la China de Mao siempre negó suscribir resoluciones en contra de Pinochet y la Rusia soviética calificó a los generales argentinos como “progresistas”. De este modo, tanto la “nomenklatura” china como la autocracia rusa son consecuentes con el pasado de donde provienen. Y ese es justamente el punto: las dictaduras son muy solidarias entre sí, lo que no se puede decir de los gobiernos democráticos.
¿Cómo esperar solidaridad china con los movimientos sociales del mundo árabe si en el mismo país hay cientos de intelectuales en prisión, los obreros no tienen derecho a huelga, y los aparatos de vigilancia se meten hasta en el uso de la internet? ¿Cómo esperar que la autocracia rusa sea solidaria con movimientos democráticos si quienes critican la farsa electoral que ella ejecuta son aplastados con violencia? 
Tanto los gobernantes de China y Rusia han extraído lecciones del derrumbe del comunismo. Ellos saben que no fue el poderío económico y militar de Occidente lo que hizo posible el fin de esa historia. Fueron los disidentes, después las masivas protestas, las que enterraron a las nefastas dictaduras comunistas. 
Putin sabe quizás que está montado sobre una maquina de poder que ya no funciona como él quisiera. Puede ser también que la dictadura china -tan admirada por tecnócratas occidentales- intuya que es un gigante con pies de barro pues llegará el momento en que el crecimiento económico sólo podrá ser impulsado a través de la ampliación de las libertades públicas. Visto así el tema, a nadie debería extrañar que el lema de Marx “Proletarios del mundo uníos” haya sido tácitamente transformado por el de “Dictaduras del mundo, uníos”
Las dictaduras del mundo están muy unidas entre sí. La razón es simple. Mientras en un país democrático el descontento popular lleva, en el peor de los casos, a un cambio de gobierno, en los países dictatoriales lleva a un cambio de sistema. De ahí que apoyar rebeliones como las árabes significa para las clases dominantes de China o Rusia apoyar reivindicaciones que tarde o temprano se volverán en contra de ellas mismas.
La negativa de Rusia y China, acompañada de la siempre cobarde abstención de gobiernos como el de Brasil, ha tenido, sin embargo, dos efectos históricos positivos.
El primero: los futuros gobiernos de los países árabes sabrán de ahora en adelante que sus principales enemigos ya no se encuentran ni en Europa Occidental, ni en los EE UU, ni en Israel.
El segundo: los gobiernos democráticos han tomado noticia -gracias a la actitud de China y Rusia- que la principal contradicción que recorre el mundo es la de dictadura–democracia. Eso significa que la necesidad de que las democracias del mundo se decidan de una vez por todas a actuar en bloque, es y será cada vez más imperiosa.
Con ello estoy diciendo que la lucha iniciada una vez entre Esparta y Atenas no ha terminado todavía. Ella continúa tanto hacia dentro como hacia afuera de cada nación.
Mires.fernando5@googlemail.com
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lunes, 6 de febrero de 2012

Llegaremos a la Tercera Guerra Mundial .????

Desde hace mas o menos unos dos años se viene hablando,pero de esta vez con mas intensidad y aparentemente con mas seguridad que ha de ocurrir de una confontacion armada entre Iran e Israel o viceversa. El tema se las trae porque no es una confrontacion mas de las que estamos acostumbrados a conocer .

Por muchas razones objetivas y subjetivas se afirma en medios de personas que dicen estr enterada del tema, de esta vez no seria una confrontacion entre dos ejercitos,sino de una confrontacion con el uso de energia atomica. Desde Cernobyl y mas recientemente Fukujima hemos conocido que amen de la destruccion in situ, la utilizacion de la energia atomica tiene repercusiones globales.
Asi una eventual guerra entre dos paises ,aunque no son potencias segun los parametros militares ortodoxos puede acarrear una hecatombe atomica o expresado de manera mas cruda la destruccion de los habitantes de este planeta.

Cuando ni siquiera la ONU conoce cuantas cabezas nucleares producto de la pasada tension de la Guerra Fria hay en bodegas en distintos paises ,nada, absolutamente nada puede dar fe de que lo que comience como un intercambio inamistoso entre dos paises no termine en la tercera Guerra Mundial y por ende en la ultima.

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REPORTAJE: TENSIÓN EN ORIENTE PRÓXIMO

Israel bien podría hacerlo

¿Estallará la guerra este año? Netanyahu tiene listos los planes para atacar las instalaciones nucleares de los ayatolás en primavera. Entretanto, el Mosad prosigue su lucha secreta en Irán

JAVIER VALENZUELA 05/02/2012
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A gente como Bibi Netanyahu, Moshe Yaalon y Ehud Barak hay que tomarla en serio cuando dice que va a por alguien. Tienen el gatillo fácil si piensan que la existencia misma de Israel está en peligro. Lo que, a pesar de que ese Estado tenga uno de los mejores ejércitos y uno de los mejores servicios de espionaje del mundo, y también unas cuantas bombas nucleares, ocurre con frecuencia. Ahora el trío dirigente del Gobierno israelí da a entender que atacará Irán en algún momento de los próximos meses para frenar el programa nuclear de los ayatolás, y, le guste o no, el resto del mundo debe incluir eso en sus previsiones para este nuevo annus horribilis. Israel bien podría hacerlo; otra cosa es que ya haya decidido hacerlo.
    Irán

    Irán

    A FONDO

    Capital:
    Teherán.
    Gobierno:
    República Teocrática.
    Población:
    65,875,224 (est. 2008)
    Israel

    Israel

    A FONDO

    Capital:
    Tel Aviv.
    Gobierno:
    Democracia Parlamentaria.
    Población:
    7,112,359 (est. 2008)

La noticia en otros webs

Obama y los europeos aún le ofrecen a Teherán una vía de escape. Pero sus líderes tienen la cabeza muy dura
El espionaje israelí, a veces disfrazado de CIA, ha reclutado como sicarios a opositores extremistas iraníes
Esta guerra -la próxima guerra, como se la conoce en medios políticos, militares y periodísticos- ha comenzado de hecho. Israel la libra en dos terrenos en los que sobresale: la propaganda y el espionaje. A rastras, Estados Unidos y la Unión Europea acaban de alistarse al decidir bloquear los negocios con el banco central de Irán y no comprar un solo barril de petróleo persa.
¿Iniciará Israel las hostilidades militares en la primavera o verano próximos? No es descartable por mucho que Obama intente impedirlo. Es incluso muy probable.
El de la próxima guerra no es un juego para almas cándidas. ¿Cuáles son los hechos y cuáles los bulos? ¿Quién va de farol y quién tiene una buena mano? ¿Es esto o aquello un globo sonda? Como en una novela de John Le Carré, verdades, mentiras y todo lo que hay en medio se suceden, se enredan, se reflejan, se hacen eco, y así van deformándose y haciéndose inextricables.
Lo seguro es que los gobernantes israelíes piensan que el programa nuclear iraní supone una "amenaza existencial" para su país. Lo seguro es que la ansiedad crece en buena parte de sus compatriotas. La República Islámica de Irán, que jamás ha reconocido la existencia del Estado judío, y muy en particular su actual presidente, Ahmadineyad, que repetidamente ha clamado por su destrucción, no son nada tranquilizadores.
También es seguro que Tsahal tiene listos los planes para un bombardeo aéreo de instalaciones iraníes. Y que, entretanto, el Mosad zancadillea ese programa nuclear con todos los medios a su alcance.
Con sabotaje de centros industriales, asesinatos de científicos y uso del virus informático Stuxnet, la fase secreta de la guerra contra Irán comenzó la pasada década, después de que los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel llegaran a la conclusión de que Irán tenía una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, a unos 250 kilómetros al sur de Teherán. Ni unos ni otros creyeron al régimen de los ayatolás cuando dijo que solo estaba interesado en el uso civil de la energía nuclear.
Era una desconfianza sensata. El Irán jomeinista tiene un montón de razones para querer hacerse con armas nucleares. Empezando por su voluntad de ser una potencia regional -voluntad enraizada tanto en el nacionalismo persa como en el islam chií- y terminando por su temor a ser víctima de una agresión bélica norteamericana y/o israelí, como ya lo fue en los años 1980 de una guerra impuesta por el Irak de Sadam. Precisamente, los ejemplos contrapuestos de Irak y de Corea del Norte le han llevado al convencimiento de que solo la verdadera posesión de armas de destrucción masiva puede librarle de un ataque exterior.
Por aquello de mantener la moral de la tropa, el régimen iraní atribuyó al principio a accidentes las explosiones que sacudían sus cuarteles y fábricas o reventaban los Peugeot de sus científicos. Hasta que, recientemente, admitió lo que todo el mundo sabía: esa epidemia, de la que era víctima todo lo relacionado con el programa nuclear, no podía ser otra cosa que el fruto de la acción de servicios de espionaje extranjeros.
Por su propia naturaleza, la guerra secreta es muy sucia. Y lo más sucio de esta son los asesinatos de científicos iraníes. Han ido cayendo Ardeshir Hosseinpour (2007), Masud Ali Mohammadi (2010), Majid Shahriari (2010), Dariush Rezaeinejad (julio de 2011) y Mostafa Ahmadi-Roshan (enero de 2012). El hoy director de la agencia atómica iraní, Fereydun Abbasi-Davani, fue gravemente herido en noviembre de 2010. Y el general Hassan Moghadam pereció en noviembre de 2011, en la explosión de un cuartel de los Guardias Revolucionarios.
El modus operandi en los asesinatos de la mayoría de científicos ha sido el siguiente: unos motociclistas se acercan al coche de su objetivo, le adosan una bomba magnética, aceleran para alejarse y no tarda en producirse una explosión. En el mismísimo Teherán.
Estados Unidos ha negado con vehemencia estar detrás de estas acciones. Su desmentido parece creíble y la práctica totalidad de los expertos las atribuye al Mosad. Como los agentes israelíes de la unidad Cesarea, la especializada en sabotaje y asesinato, no pueden actuar en Irán -ni aun disfrazándose de europeos, como sí hicieron en Dubai en 2011-, el Mosad ha reclutado a opositores extremistas iraníes de etnia kurda, religión suní (grupo Jundallah) o ideología ultraizquierdista (Muyahidin Jalq).
En ocasiones, el espionaje israelí ha utilizado para esta guerra sucia lo que en el mundo de los servicios secretos se llama false flag, falsa bandera. El pasado mes, la revista Foreing Policy informó de que agentes del Mosad se hicieron pasar por funcionarios de la CIA para reclutar como sicarios a terroristas del grupo Jundallah. Mark Perry, el autor de la información, contaba que esta operación se llevó a cabo a espaldas de la CIA y la Casa Blanca, que, cuando la descubrieron, aullaron de indignación.
Tamir Pardo, el nuevo jefe del Mosad, dirige ahora los actos de sabotaje y asesinato contra el programa nuclear iraní. Pero esta guerra secreta la había diseñado e iniciado su predecesor, Meir Dagan. A comienzos de 2011, el legendario spymaster Dagan fue cesado precisamente por su oposición a un ataque bélico contra Irán. Ya entonces, los gobernantes israelíes creían que la guerra secreta que llevaba a cabo el Mosad era necesaria, pero no suficiente. Y comenzaban a planear tanto una operación militar aérea contra instalaciones iraníes como la respuesta a las previsibles represalias.
Estos preparativos se han acelerado desde que, el pasado noviembre, la Agencia Internacional de la Energía Atómica certificó que el programa nuclear iraní tiene fines militares. Al Gobierno israelí le inquieta particularmente la nueva planta de enriquecimiento de uranio de Fordo, cerca de la ciudad sagrada chií de Qom, un auténtico búnker subterráneo excavado en una montaña y protegida por una fuerte defensa antiaérea. Ha llegado al convencimiento de que, dentro de un año, ya nada ni nadie podrá impedir que Irán se dote del arma nuclear.
En esta y otras materias de seguridad, Israel tiene suficientemente probado que no se anda con chiquitas. En 1981 sus cazabombarderos F-16 lanzaron un ataque sorpresa contra el reactor nuclear de Osirak, en el Irak de Sadam, y lo inutilizaron por completo. En 2007, esta vez con cazabombarderos F-15I Raam, volvió a actuar de esta guisa contra un reactor sirio en una zona desértica al oeste de Damasco.
Ahora bien, ¿tiene Israel recursos militares suficientes para repetir las jugadas de Irak y Siria en el actual Irán? En un reportaje muy documentado, el semanario norteamericano Time acaba de responder negativamente a esa pregunta: Israel no está en condiciones de infligir un daño irreparable al programa nuclear iraní.
Para empezar, el régimen iraní ha repartido ese programa entre numerosas instalaciones dispersadas a lo largo y ancho de ese amplio país (Irán, habitado por 80 millones de personas, tiene una extensión tres veces superior a España). Y las más importantes, las que albergan las centrifugadoras que enriquecen el uranio, están construidas bajo tierra, a profundidades que las hacen casi invulnerables.
Y luego están las limitaciones de la aviación israelí. Cuenta con F-15I Raam capaces de volar 2.500 kilómetros sin repostar, una autonomía suficiente para llegar a Irán (entre Tel Aviv y Teherán hay 1.600 kilómetros). Y con F-161 de escolta. Amén de una flota de aviones no tripulados (drones) aptos para bombardeos de precisión. Sus satélites y aviones no tendrían excesivos problemas tanto para guiar a los suyos como para perturbar los radares, las telecomunicaciones y los ordenadores de los iraníes.
El problema estriba, como señala Time, en que resulta difícil imaginar que esas unidades pueden estar yendo y viniendo días y días, semanas y semanas, teniendo que repostar una y otra vez en el aire a muchos de sus aparatos. Y, según los especialistas, esto, una campaña muy prolongada, es lo que sería necesario para demoler seriamente el programa iraní.
Así que Israel podría lanzar un ataque aéreo puntual que dañara unas cuantas instalaciones. El programa nuclear iraní sufriría así un retraso de algunos meses, quizá un año, pero no más, según fuentes norteamericanas. De dos o tres años, según las fuentes israelíes más optimistas.
Solo Estados Unidos podría causarle un daño más serio, pero a costa de emplear durante largo tiempo todo su potencial de bombardeo con misiles y desde aviones. Y aun así, los expertos creen que tampoco conseguiría cerrar el caso definitivamente. Quedaría, pues, el recurso a la invasión terrestre, a la guerra total, algo inalcanzable para Israel e impensable hoy para Estados Unidos.
¿Y cómo reaccionaría Irán a un ataque aéreo israelí? Nadie discute que ese ataque daría oxígeno político al régimen de los ayatolás, que se encuentra en el punto más bajo de su legitimidad doméstica y su influencia regional. Les permitiría presentarse como víctimas de una agresión. En el interior apelarían tanto al sentimiento nacional persa como al islámico para movilizar a su población. En el exterior podrían revigorizar su prestigio entre sectores antiimperialistas del mundo árabe y musulmán, muy alicaído hoy por la democrática primavera árabe y la agonía del régimen sirio de los Asad.
Militarmente, Irán podría responder disparando misiles de largo alcance Shahab-3 contra Israel, pero es difícil prever cuál sería su alcance e impacto. Al Gobierno israelí le preocupan más los ataques que podrían lanzar esos vecinos suyos y aliados de Irán que son el grupo libanés Hezbolá y el palestino Hamás. La Siria de los Asad también podría sumarse a la pelea, encontrando así una salida "patriótica" a sus apuros domésticos.
Esto es, no sería descartable una guerra total en Oriente Próximo. Como tampoco una campaña de acciones terroristas en el resto del mundo contra objetivos israelíes y judíos. Por no hablar de un intento de cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán con la subsiguiente crisis petrolera planetaria. Asimismo Irán podría sabotear refinerías y oleoductos en territorio saudí.
¿Vale la pena? No para el resto del mundo; en cuanto a Israel, es lo que evalúan en estos momentos tres personas: el primer ministro Netanyahu, el viceprimer ministro Yaalon y el ministro de Defensa Barak. Calificados de "halcones" por el semanario británico The Economist, los tres están convencidos de que un Irán nuclear supondría una "amenaza existencial" para Israel. Así que se inclinan a pensar que vale la pena.
El 25 de enero, el periodista israelí Ronen Bergman publicó en el suplemento semanal de The New York Times un reportaje (Will Israel attack Iran?) que no ha cesado desde entonces de analizarse del derecho y del revés por todos los que siguen este asunto. Bergman lo concluía así: "Tras hablar con muchos líderes políticos y jefes militares y de los servicios de inteligencia, he llegado a la conclusión de que Israel atacará Irán en 2012".
Bergman es un veterano analista y reportero del diario israelí Yedioth Ahronoth, alguien muy bien conectado y fiable. Nadie pone en duda los hechos que cuenta en su reportaje, ni tampoco las declaraciones de políticos, militares y espías israelíes que recoge. Pero ¿y si, en este juego de espejos deformantes que es la próxima guerra, alguien le hubiera hablado al periodista como lo hizo con la intención de que transmitiera a Estados Unidos y a Europa la idea de que, como no endurezcan más su actitud, Israel atacará en solitario sean cuales sean las consecuencias para todos?
Así, como un globo sonda para meter más presión, lo ha interpretado el diario israelí Haaretz. Y también el especialista estadounidense Jeffrey Goldberg, que ha contado que las mismas fuentes israelíes ya le dijeron a él que el ataque se produciría en el verano de 2011. Goldberg cree que los gobernantes israelíes repiten la jugada para que Occidente apriete aún más las clavijas a los ayatolás. El propio Bergman, en declaraciones a The New York Times del 30 de enero, admite que él no puede meterse en la cabeza de la gente a la que entrevista y descubrir las razones por las que dice esto o aquello. "Puede ser", dice, "que estemos ante aquello de 'agárrame, que le pego'. Puede que Israel esté enviando un mensaje de este tipo a Estados Unidos y Europa: hagan algo con Irán, porque si no, lo haremos nosotros".
Y es que tampoco en el establishment israelí hay total unanimidad sobre la rentabilidad de un ataque aéreo unilateral contra Irán. Hay voces discrepantes, y no, precisamente, de pacifistas. Entre otros, Meir Dagan, exjefe del Mosad; Gabi Ashkenazi, exjefe de la Junta de Estado Mayor, y Rafi Eitan, un veterano oficial del Mosad, creen que la amenaza de Irán no es ni tan inminente ni tan "existencial", y que una acción militar preventiva israelí sería catastrófica. No detendría el programa nuclear de los ayatolás y le supondría a Israel un serio aislamiento internacional y feroces represalias.
Cuando fue destituido en enero de 2011, el spymaster Dagan reunió a un grupo de periodistas y, según cuenta Bergman, les dijo: "La idea de que es posible detener el proyecto nuclear iraní con un ataque militar es incorrecta; tan solo es posible provocar un retraso temporal". Eitan es de esa opinión: el único modo serio y definitivo de lidiar con este asunto es "un cambio de régimen" en Teherán, algo a lo que contribuiría muy poco, más bien al contrario, el ataque israelí.
En un artículo publicado el 23 de enero en el diario beirutí Daily Star, el exagente de la CIA Bruce Riedel, especialista en Oriente Próximo, cree que el Gobierno israelí exagera. Es, al parecer, la opinión mayoritaria en el espionaje estadounidense. Obama, según fuentes norteamericanas, tiene sobre la mesa del Despacho Oval informes que dicen: 1. Irán, aunque continúe enriqueciendo uranio, aún no ha dado los pasos técnicos necesarios para construir un arma nuclear. 2. Aunque empezara a darlos, necesitaría más de un año para construir tal arma. 3. Un ataque aéreo no destruiría su programa nuclear: en cambio, podría decidir a los ayatolás a construir un arma nuclear lo antes posible.
A Obama no le gusta en absoluto la próxima guerra, intuye que será tan desastrosa o más que la de Irak. A mediados de enero, telefoneó a Netanyahu para advertirle de que no debe atacar a Irán por su cuenta y riesgo. Y con ese mensaje envió a Israel, días después, al jefe del Estado Mayor norteamericano, el general Martin Dempsey.
Pero Netanyahu y los suyos no ocultan su disposición a actuar por sorpresa y sin solicitar permiso. Saben que la mayoría proisraelí de Estados Unidos terminaría aplaudiendo. Y el que Obama quedara desautorizado no les desagrada. Netanyahu ya le humilló al desoír sus llamamientos para el cese de la construcción de colonias judías en Jerusalén oriental y Cisjordania y al conseguir por ello una ovación en el mismísimo Capitolio de Washington.
A Europa esta guerra no le puede venir en peor momento. Tomándose muy en serio a Israel, acaba de tomar una decisión importante para intentar abortarla: el embargo del petróleo iraní. Lo ha dicho Alain Juppé, ministro francés de Exteriores: "Para evitar una acción militar irreparable, tenemos que endurecer las sanciones". Norteamericanos y europeos trabajan para que otros clientes del petróleo iraní como Japón y Corea del Sur se sumen al embargo. Como alternativa, Arabia Saudí se ofrece a aumentar sus exportaciones.
Las sanciones económicas están dañando a Irán: su economía está atascada mientras se disparan la inflación y el desempleo. De modo que Estados Unidos y la Unión Europea aún trabajan con la hipótesis de dejarle una vía de escape a los ayatolás: el cese del enriquecimiento de uranio y la aceptación de severas inspecciones internacionales. Pero los ayatolás tienen la cabeza dura, muy dura. El choque frontal de trenes es altamente probable. -
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