viernes, 21 de mayo de 2010

JESUS EN POLITICA

Fernando Mires
JESÚS EN POLÍTICA

1.
Para quienes nos ocupamos de la política y los políticos el dictamen de Max Weber en su clásico “Política como Profesión” (Reclam, Stuttgart 1992) relativo a que es imposible hacer política de acuerdo a la ética del Jesús del Sermón de la Montaña, es ampliamente conocido y entre los weberianos es casi un lugar común. Como esclarecido hijo de la Ilustración, Weber adhería al postulado kantiano orientado a separar radicalmente lo teológico de lo filosófico, y por supuesto, de lo científico. En ese punto están de acuerdo con Kant los principales representantes de la cristiandad moderna y no va a ser aquí el lugar en donde se intentará una revisión de los principios de la secularización, bien común que tantas luchas ha costado obtener.
Pero una cosa es aceptar que los principios de la religión no pueden ser los mismos que los de la política y otra afirmar que religión y política no tienen nada que ver entre sí. Por una parte, aún no siendo políticos, los seres religiosos viven en un mundo político y lo que dicen o hagan puede traer consigo enormes consecuencias políticas. A la inversa, los políticos, aún sustentando una ética no religiosa, o siendo agnósticos o ateos, son personas que, por lo menos en nuestro occidente republicano, están impregnadas de una ética y/o moral general que, como dijo una vez J. Ratzinger, “algo” tiene que ver con lo que una vez, mucho antes de Jesús, se escuchó decir en el Sinaí. (“Werte in Zeiten des Umbruchs”, Freiburg 2005, p.52) O como ha reiterado Böckenforde (“Recht, Staat, Freiheit”, Suhrkamp, Frankfurt 1991) la política no sería posible sin soportes que no son políticos.
En verdad, ningún político llega a la política en estado de virginidad cultural; por el contrario, cada uno porta consigo la tradición, la moral y la religión que los formaron antes de acceder a la política. Así se explica que en muchas naciones occidentales existan partidos políticos de inspiración cristiana. Por cierto, no se trata de partidos confesionales, y un ateo, así como un miembro de cualquiera religión, puede ser, sin problemas, militante activo en dichos partidos. En la Democracia Cristiana alemana, para poner un ejemplo, hay militantes musulmanes y judíos de nacionalidad alemana, lo que no niega la inspiración cristiana del partido. Por el contrario, significa simplemente que algunos musulmanes y judíos han encontrado ahí cierta base religiosa o ética que no encuentran en otros partidos. Mas, la inspiración del partido sigue siendo (formalmente) cristiana, y el cristianismo tiene, según me parece, algo que ver con Cristo: Jesús. Luego, la contradicción entre cristianismo y política no es, como advirtió Jaques Maritain, absoluta (“Humanisme Integral” en “Oeuvres”, Saint Paul, Fribourg Suisse), de tal modo que para el gran filósofo de la modernidad cristiana era perfectamente posible practicar una política inspirada en una religión. Eso no quiere decir que el cristianismo sea político. Quiere decir simplemente que es posible vivir la política portando valores obtenidos en el ejercicio de la cristiandad, hecho que han demostrado con creces algunos muy buenos gobernantes cristianos de la era moderna.
Pero Max Weber nos dice lo contrario; nos dice que no se puede ser político y al mismo tiempo aplicar las normas de la sumisión y abandono de la dignidad que predicó el Jesús del Sermón de la Montaña, particularmente el mandato que nos ordena amar a nuestros enemigos y poner la otra mejilla en caso de ser golpeados en una (Mateo 5: 39). Yo, por ejemplo, nunca lo haría y eso no impide que me cuente entre los “fans” más entusiastas de Jesús. Esa es una de las razones por la cual pienso que Max Weber entendió sólo el texto del Sermón de la Montaña, pero no su sentido. En ese punto debo recordar que gran parte de la filosofía semióloga, desde Wittgenstein y Saussure, pasando por Frege y Lacan hasta llegar a Derrida, sostiene que un texto no hay que entenderlo literalmente sino en la dirección que impone su sentido. Con mayor razón si se trata de un texto religioso.
Por supuesto, no quiero decir que los textos de los evangelistas, sobre todo los de los sinópticos, no tienen importancia literal. Por el contrario: sólo podemos acceder al sentido de un texto atendiendo al texto y, desde luego, al con-texto. Sin texto ni con-texto no hay sentido posible. Pero a la vez, la inteligibilidad del texto aparece en toda su intensidad cuando descubrimos su sentido. Es, para explicarme mejor, la misma diferencia que existe entre el hablar y el decir. Hasta un loro habla, pero no dice mucho. En el habla, más que lo que se habla, importa lo que dice el habla. Sólo accedemos al decir a partir del hablar. Mas, si sólo atendiéramos al hablar y no al decir no habría poesía ni religión y con eso estoy sugiriendo que todo texto religioso es poético, y eso quiere decir que son textos que traspasan (trascienden) sus textos, o sino no serían religiosos. Esa fue la razón, creo yo, por la cual Jesús, a diferencias de San Pablo y Mahoma, nunca escribió una sola palabra.
La expresión de Jesús era metafórica, imaginativa, metonímica, parabólica y alegórica, en fin, poética. Y en la poesía, como todos sabemos, hay una relación laxa y flexible entre el significante y el significado. Eso es lo que lleva a sostener que para entender una poesía debemos orientarnos por el sentido más que por el significado socialmente acordado a las palabras. El texto religioso no puede, por esa misma razón, ser sólo entendido como un simple documento histórico sino más bien como un proyecto que busca trascender a los tiempos y que, luego, debe ser interpretado en cada tiempo y en cada lugar de modo distinto. Dicho en breve: no hay religión sin exégesis. Y no hay exégesis sin atender a las condiciones que conforman nuestra realidad, que no es la misma que la de los profetas, salmistas y apóstoles de los textos bíblicos. En fin; la religión para que sea religión debe ser siempre actual.
2.
Volviendo al texto del Sermón de la Montaña que Max Weber considera inútil desde una perspectiva política, si atendemos a su sentido será posible comprender que también es posible ponerlo en “forma política”. Veamos: según el texto debemos amar a nuestros enemigos y si nos golpea en una mejilla, hemos de poner la otra para que se den el gusto. Esa sería el “habla” del texto. Pero ¿qué nos dice su sentido? Para saberlo tenemos que hacer un leve ejercicio hermenéutico, o como se dice desde Lyotard y Derrida: “de-constructivo”.
Jesús ordena “amar a nuestros enemigos”. Eso supone – y es lo que no advirtió Weber- que para amar al enemigo necesitamos de un enemigo. Luego, Jesús –esto es muy importante- nunca ordenó no tener enemigos. No podría haberlo dicho por la sencilla razón de que, como toda religión, la suya, la judía, tiene un enemigo al que hay que derrotar: “el mal”. Y ese “mal” ya sea como patología, como enfermedad, o como maldad moral, aparece siempre presente en forma humana. Ni los vegetales ni los animales pueden ser “malos”, lo que quiere decir que así como la bondad, la maldad también es una propiedad del alma. Pero ¿por qué amar al enemigo? ¿No basta simplemente con no odiarlo?
Mirando con cierta atención el problema, tenemos que convenir que amar al enemigo no es más que una deliberada redundancia. Si el primer mandamiento mosaico dice “amar a Dios sobre todas las cosas”, el segundo dice “amar al prójimo como a ti mismo”; no mucho más, ni mucho menos: “como a ti mismo”. Y ¿quién es el prójimo, o el próximo? Pregunta elemental mas no por eso poco importante.
Creo que no cometo herejía si afirmo que es posible distinguir entre dos tipos de prójimos: los prójimos genéricos que son todos los seres humanos, y los prójimos relacionables (en la familia, en la sociedad, en la nación, en las creencias, en la política etc.)
Amar al próximo genérico es un corolario del primer mandamiento –y he ahí la redundancia- pues todo prójimo al haber sido creado por Dios, el Padre, es, desde esas perspectiva, un hermano.
Para que nos entendamos mejor debo aclarar que amar al prójimo genérico no tiene mucho que ver con la noción del amor-deseo. Es un amor que más bien surge del reconocimiento del otro, reconocimiento que está más cerca del amor-respeto que del amor-deseo. Ahora, si trasladamos esa noción del amor-reconocimiento, o amor-respeto, a la relación con el enemigo, significa que tanto desde la visión religiosa como desde la práctica política no tenemos otra alternativa que respetar (amar) al enemigo sin que el enemigo deje de ser un enemigo (adversario, opositor). Si no lo hacemos no actuamos ni de modo religioso ni político. Sólo así nos explicamos porque para la mayoría de los filósofos políticos, desde Maquiavelo a Schmitt y desde Arendt a Mouffe, el enemigo político, a diferencias del enemigo personal, no es alguien a quien se odia sino aquel a quien hay que vencer sin odiar. Por lo tanto, amar (reconocer, respetar) al enemigo en tanto exponente de la condición humana, a diferencias de lo que pensaba Max Weber, es perfectamente posible. Más todavía, enfrentar al enemigo y luego intentar derrotarlo, luchando en contra de su maldad, pero respetándolo como ser humano, es una de las premisas más elementales de la lucha política. En el fondo, ese es el sentido mismo de la política.
Lo dicho es tanto más cierto si convenimos en que el enemigo político no sólo es un prójimo genérico sino, además, un prójimo relacional.
Todos sabemos que la enemistad puede ser una relación tanto o más intensa que la amistad. O lo que es igual: si un enemigo nos es indiferente, no es un verdadero enemigo. El enemigo de verdad es preocupante, peligroso. Luego, al enemigo debemos tomarlo muy en serio. Eso supone que para combatirlo necesitamos saber muy bien quien es y como es. Esa es, por lo demás, la diferencia entre el enemigo ideológico y el enemigo político. Mientras el primero se presenta de modo casi paranoico en una “clase”, en una “raza”, en una “estructura”, en un “imperio”, en una “tradición o cultura”, el segundo se presenta de modo personal, concreto y definido: con nombre y apellido. El enemigo en la política no es ni una “cosa” ni una “idea”. Tampoco lo es en la religión cristiana. El enemigo en la religión cristiana es antes que nada un ser humano, y si no lo fuera, aquel mandato que nos impone amarlo, estaría de más.
La política, he de reiterar, tiene lugar en ese espacio que hemos creado para combatir el mal que representa el enemigo, respetando al enemigo. Luego, hay, como puede observarse, un más que interesante punto de contacto entre política y religión. En ambas prácticas está permitido tener enemigos siempre y cuando no los odiemos. Si los odiamos, abandonamos el espacio de la religión y el de la política a la vez. Así es como al llegar a este punto podemos entender porqué todos aquellos dictadores y tiranos que propagan el odio al enemigo han sido anti-religiosos y antipolíticos a la vez. Todos, de una manera u otra, han “deshumanizado” al enemigo a fin de odiarlo y después destruirlo. Veamos algunos ejemplos.
Adolf Hitler al propagar el odio a los judíos los llamó “ratas”. Fidel Castro, también endilgó a sus enemigos características no humanas: los llamó “gusanos”. Augusto Pinochet llamó a los marxistas, “la mala hierba”, y así sucesivamente.
Ratas, gusanos y mala hierba, no son seres humanos. Luego, cuando llegue el momento será posible eliminarlos sin grandes problemas de conciencia. En fin, como puede observarse, la deshumanización del enemigo ocurre cuando ha sido abandonada la condición religiosa y la condición política a la vez. Razón que a la vez explica porque en la mayoría de los casos la resistencia a las más cruentas dictaduras ha tenido la particularidad de unir a los políticos y a las iglesias frente al enemigo común. Ocurrió en la Polonia comunista, en la Nicaragua somozista, en el Chile pinochetista, y en muchos otros lugares, también.
La deshumanización del enemigo recurre hoy a medios más sutiles. Ya no se lo excluye de la especie humana, basta con identificarlo como enemigo de la nación. Tanto Amahdinejad como Chávez, califican a sus enemigos, sean estudiantes, obreros o mujeres, como agentes del “imperio”. Chávez los llama incluso, “los apátridas”. Los apátridas, siendo enemigos de la comunidad nacional, podrán ser, cuando llegue el momento, eliminados sin contemplación. Todos los asesinatos colectivos han comenzado con la distorsión del lenguaje.
3.
Queda por resolver el tema de la otra mejilla que es, por cierto, el que más irrita a Max Weber.
Poner la otra mejilla tiene un significado literal y sólo a ese significado atiende Max Weber. Pero, además, tiene un sentido que va más allá de la literalidad. Ello se deduce del hecho de que lo que más caracteriza a un enemigo no es precisamente que nos golpea en las mejillas. Yo, que en mi vida he tenido tantos enemigos, puedo confirmarlo: me han difamado, calumniado, puteado, pero si dejo de lado algunas anécdotas de mi primera infancia, jamás me han golpeado en las mejillas. En fin, creo que si no estamos hablando de lo que ocurre en una sala de torturas, donde a uno lo golpean no sólo en las mejillas, lo más probable es que en la vida política –y a esa se refiere Max Weber– uno sale con las mejillas ilesas. En cierto modo poner la otra mejilla es una expresión, como muchas que usó Jesús, muy radical, radicalidad que tiene un sentido esencialmente pedagógico.
Poner la otra mejilla es una frase que por otra parte ha sido interpretada en un sentido ideológico, a saber, que Jesús era una suerte de pacifista, un proclamador de la no violencia, algo así como un antecesor de Mahama Gandhi y Martin Luther King.
Es cierto que Jesús no era un predicador de la violencia como deja entrever la muy poco espiritual interpretación del evangelio de San Mateo en el film de Passolini. Pero hay que agregar que tampoco era un predicador de la paz a todo precio. Hay ejemplos que muestran lo uno y lo otro, y eso aclara que ni lo uno ni lo otro constituyen el centro de la prédica de Jesús, como tan bien demuestra el cristólogo Klaus Berger en su principal libro: “Jesús” (Pattloch, München 2007). Jesús era violento cuando debía serlo, y manso como un cordero cuando también debía serlo. Ya volveré sobre ese tema. Por ahora debo destacar el hecho de que Jesús no podía ser pacifista porque el pacifismo es una ideología y Jesús no seguía ninguna ideología, ni terrenal ni celestial. Jesús, para los no cristianos, era un profeta judío, y la tradición religiosa judía no es, como sabemos, pacifista. Para los cristianos, Jesús es Dios hecho hombre y Dios no puede predicar ninguna ideología.
Ahora, volviendo al sentido de “la otra mejilla”, podemos estar de acuerdo con Max Weber en un punto: que poner la otra mejilla tiene un profundo sentido religioso. No obstante trataré de demostrar y en contra de la opinión de Weber, que poner la otra mejilla, en su significado no literal, puede tener bajo ciertas condiciones un enorme sentido político.
Desde el punto de vista religioso poner la otra mejilla aparece como un acto de mansedumbre, de renuncia definitiva a la violencia, de amor sin límites al ser humano. Pero significa algo más. Significa no responder con su misma moneda a quien nos ofende. Significa no asumir la misma actitud del ofensor. Y no por último, significa no aceptar ser convertido en el doble mimético de quien ofende.
Quien nos ofende o golpea incurre en una actitud que en términos religiosos podemos llamar satánica. Satánica, porque el ofensor espera, mediante su agravio, que caigamos en el fondo de su propia maldad. Del mismo modo que cada palabra o gesto de amor es una invitación a compartir el amor, cada palabra o gesto de odio es una invitación a compartir el odio. Así como el ser bueno quiere seducirnos para que participemos de su bondad, el malvado nos ofende para que compartamos su maldad. Por esa razón el ofensor es un eximio seductor. Al invitarnos a usar su palabra sucia, a recurrir a la violencia, a realizar un acto de venganza, intenta que seamos iguales a él. Y si lo logra, seremos, definitivamente, iguales a él. Alcanzado ese punto desaparecerá toda diferencia entre ofensor y ofendido. Esa será la hora del triunfo final de la ofensa.
Para explicarme mejor, he de recurrir a un ejemplo: Si el otro golpea mi mejilla, yo respondo con un golpe en el mentón; si el otro me cruza el estómago con una cuchillada yo respondo con un balazo que le hará saltar las sienes. Sobre el cuerpo inerte del ofensor, celebraré entonces un triunfo que no es el mío, sino de aquel que desde las cavernas de su maldad eterna soltará una carcajada cuando al contemplarse en el espejo no aparezca su rostro sino el mío: el del vencido. Así nos explicamos porqué en aquel momento en que iba a ser hecho prisionero por la soldadesca y uno de sus seguidores desenvainara la espada –con lo que nos enteramos de que los amigos de Jesús usaban espadas- para defender a su maestro, Jesús le dijo: “guarda la espada, quien toma la espada perecerá con la espada”. Ahora, yo pienso que esa frase trasciende el espacio religioso. Me explico:
Ni usar espadas ni golpear mejillas son artes de la política. De ahí que cuando Weber dice que poner la mejilla no nos sirve para la política, tiene razón, pero en otro sentido a como él imaginaba, a saber: que los usos políticos excluyen la violencia, de modo que quien la practica abandona, de por sí, el espacio político. En cambio, quien pone la otra mejilla se mantiene en el espacio de la política. En este sentido podemos distinguir tres niveles de enfrentamiento:
* El de la violencia (verbal o fáctica) que ocupa el espacio de la guerra
* El de la polémica verbalizada que ocupa el espacio de la política
* El del enfrentamiento entre un enemigo violento contra uno no violento (político)
En el primer caso, el de la guerra, es imposible poner la otra mejilla. Luego, si Max Weber hubiera dicho que poner la otra mejilla en medio de la guerra es un absurdo, habría tenido toda la razón del mundo. En el segundo caso, el de la política, la observación de Weber está de más puesto que la política por definición excluye la violencia. El tercer caso, y a ese no se refiere Max Weber, es que poner la otra mejilla frente a un enemigo armado hasta los dientes puede ser, bajo determinadas condiciones, un medio de lucha muy político. En ese último caso, el contrincante político tiene dos posibilidades.
Una posibilidad es que si el contrincante político tiene medios militares suficientes puede intentar el paso que lleva de la política a la guerra, abandonando el espacio político y situarse en el del enemigo. Otra, es atrincherarse en el espacio político enfrentando las armas de la guerra con armas políticas, obligando al enemigo a abandonar su territorio de lucha para que se interne en el espacio polémico donde, por lo general es más débil. Está casi de más decir que tanto en uno como en otro sentido hay múltiples ejemplos históricos, y en muchos casos la decisión corresponde a un cálculo previo más que a una cuestión de principios.
Pasar a la lucha armada sin contar con un contingente militar mínimo es una locura que se ha pagado muy caro en la historia. Ese fue, a mi juicio, el error de la fracción judía de los zelotas quienes al levantar la lucha armada como única alternativa para enfrentar al imperio romano condujeron a su pueblo a una derrota espantosa. En cambio, tanto judíos cristianos como judíos fariseos –justamente quienes renunciaban a las armas- lograron sobrevivir a las grandes masacres para levantar después alternativas autónomas e independientes: los primeros, más allá del pueblo judío; y los segundos, al interior del pueblo judío.
Abandonar la lucha política para pasar a la acción militar en contra de un enemigo militar ha llevado en algunas ocasiones a la realización de insurrecciones de masa o revoluciones armadas exitosas, de eso no cabe duda. Pero ese tránsito que conduce a hacer abandono de la lógica política ha tenido como resultado, en la mayoría de los casos, la extrema militarización de las fuerzas insurgentes que, como ya hemos visto, significa interiorizar la lógica del enemigo hasta el punto de llegar a ser igual o peor que el enemigo.
¿No surgió de la insurrección en contra de la monarquía francesa la sangrienta dictadura de Robespierre al lado de la cual la monarquía era un régimen angelical? ¿No surgió de la lucha armada en contra del zarismo, ese zarismo comunista cuyo ejecutor providencial fue Stalin? ¿No fue la muy breve dictadura de Batista en Cuba una especie de dicta-blanda comparada con la dictadura salvaje de los hermanos Castro? ¿No restituye Ortega en Nicaragua las estructuras básicas del somozismo, como acusan antiguos sandinistas (Gioconda Belli, Ernesto Cardenal, Sergio Ramirez y otros)? ¿No interiorizan los para-militares la misma lógica de esa carnicera guerrilla denominada FARC que hoy asola Colombia?
La llamada resistencia pacífica que reconoce entre sus mentores modernos a figuras como Gandhi y Mandela, más que pacífica debe denominarse resistencia política, entre otras razones porque ni Gandhi ni Mandela renunciaron a la acción armada si el caso lo requería. Es por eso que ambos lograron derrotar a grandes contingentes preparados para el enfrentamiento militar, pero no para la lucha política. Aún más decisivas fueron las luchas de los movimientos sociales pacíficos en contra de las dictaduras comunistas del Este europeo. La gente que salió a las calles a protestar en Berlín, Praga y Varsovia, enfrentaron a milicias adiestradas para luchar en contra de ejércitos, pero no frente a multitudes pacíficas donde había mujeres y ancianos.
Las Nomenklaturas, sin embargo, no habían vacilado en el pasado en enviar sus tanques en contra de las multitudes pacíficas. Ya había ocurrido el año 1956 en las rebeliones de Polonia, Alemania del Este y sobre todo Hungría, y en Praga el año 1968. Pero esta vez los disidentes contaban con un nuevo aliado: la televisión, cuyas antenas dirigidas hacia el Oeste informaban minuto a minuto lo que ocurría en cada lugar. Con ello fue demostrado que el espacio político, para que sea definitivamente político, debe ser, antes que nada, público.
Los dictadores del mundo comunista, a diferencia de lo que había ocurrido en el pasado, se encontraban bajo observación pública mundial. Esa es la razón por la cual el gobernante militar de Venezuela cree haber aprendido la lección y trata de apoderarse de todas las redes televisivas de la nación. Pero, como es su costumbre, llegó tarde. La resistencia venezolana, sobre todo aquella formada por los estudiantes, al igual que los heroicos blogueros de La Habana y Teherán, se mueven en el espacio de la red digital de un modo tanto o más hábil a como ayer se movían los partisanos que derrotaron al ejército norteamericano en las junglas de Vietnam.
Es una lástima que los primeros cristianos no hubieran dominado la internet para propagar las palabras del maestro, pero de un modo u otro los evangelistas se las arreglaron para llevar la noticia de la crucifixión a todas partes. En cierta medida, Mateo, Marcos, Lucas, y algunos malamente llamados apócrifos, sabían organizarse en redes que, si no eran digitales, eran al menos apostólicas.
La resistencia política y pacífica ha logrado, sin duda, triunfos más importantes que todos los ejércitos revolucionarios del mundo. La revolución de los claveles en Portugal o la revolución naranja en Ucrania son, entre otros, momentos estelares de la historia. Tampoco está de más recordar que ninguna de las siniestras dictaduras militares del Cono Sur fue derrotada con medios militares. Incluso, los más sanguinarios militares, que eran los argentinos, fueron vencidos por simples mujeres. Las “locas” de la Plaza de Mayo (antes de que fueran manipuladas por grupos ideológicos) desarticularon a pelotones de fieros soldados. Hoy día ocurre lo mismo en Irán, donde mujeres cubiertas con velos verdes desafían no sólo a la guardia pretoriana de Amahdinejad, sino además, a toda una tradición patriarcal de profundas raíces históricas. Y no por último, las Mujeres de Blanco cubanas, que en la propia boca del lobo, vituperadas y amenazadas por mercenarios, animadas por el martirio de Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas Hernández, enfrentan a la cruel dictadura de los hermanos Castro.
4.
Bajo determinadas circunstancias podemos poner la otra mejilla si el enemigo nos golpea. Pero eso no significa claudicar frente al enemigo; todo lo contrario: significa desenmascararlo frente a sí mismo y frente a los demás. Recordemos que Jesús dijo: hay que amar (respetar) al enemigo pero -reitero- nunca dijo: no tengas enemigos.Tampoco dijo: hay que dejarse derrotar por el enemigo. Dio sólo a entender que para no convertirse en el propio enemigo no hay que actuar como el enemigo. Quiero decir, el Jesús que ordenó a Pedro, “no uses la espada, el que hierro mata a hierro muere” fue el mismo que dijo: “Yo no traigo la paz, yo traigo la espada” ¿Contradicción? De ninguna manera.
La espada de Jesús es la palabra de Jesús, no su espada literal que nunca -a diferencias de Pedro- portó consigo. La espada de Jesús era tan literal como la mejilla puesta mansamente frente al enemigo. La palabra de Jesús es, si se quiere, la espada de Dios: aquella que cayendo sobre los mortales los divide en tres partes: los que están dispuestos a luchar por el bien y los que están dispuestos a defender al mal. Y en el medio los que “no saben lo que hacen” y a los cuales, por inocentes, no podemos sino perdonar, del mismo modo como perdonamos al lobo cuando devora a un manso cordero.
Es difícil, por lo tanto, saber que ocurrencia tuvo el buen Dios cuando convertido en Jesús aterrizó sobre la tierra de los hebreos. No pudo haber elegido un peor momento. No sólo luchaban los judíos contra Roma: además, estaban profundamente divididos entre sí. Por un lado, los zelotas, dispuestos a dar la vida por la liberación de su pueblo. Por otro, los saduceos, dispuestos a abandonar la propia religión a cambio de que se les concediera la ciudadanía romana. En el medio, los hiper-ritualizados fariseos, y por si fuera poco, sectas fanáticas como las de los esenios del Mar Muerto quienes rechazaban la vida terrestre en aras de la infinitud del alma. Y en medio de todo ese caos, aparece Jesús aportando lo suyo, que no fue poco. De ahí que Jesús, dijera lo que dijera, actuara como actuara, no podía eludir las repercusiones políticas de sus palabras. Y así ocurrió.
Para demostrar lo dicho no voy a recurrir a ninguno de esos pasajes que son usados para demostrar la politicidad de la palabra de Jesús. No hablaré ni de la multiplicación de los panes, ni de la reivindicación de las mujeres, ni de los ricos que no van al cielo, ni de su internacionalismo que lo lleva a conversar con los samaritanos, ni de su subversión frente a los días festivos, ni de los mercaderes del templo, ni de su promesa de destruir el templo, ni de su entrada triunfal a Jerusalén, ni del juicio político a que fue sometido por Pilatos, ni de su dolorosa pasión, ni siquiera de su crucifixión. Para demostrar la repercusión de la palabra de Jesús en la política, recurriré al ejemplo considerado casi por unanimidad como el menos político de todos, aquel en que Jesús parece negar definitivamente a la política, momento que ocurrió cuando los fariseos, queriendo tenderle una trampa le preguntaron: ¿Debemos pagar los impuestos al César? La respuesta de Jesús fue tomar una moneda, mirarla, darla vuelta de lado a lado y decir: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21).
¿Se trata de una solución de compromiso? ¿O de un pragmático arreglo? ¿O de un simple negocio: la mitad al César, la otra mitad a Dios? Nada más erróneo. Para entender esa frase en su pleno sentido propongo que nos preguntemos que es lo que corresponde al César y qué es lo que corresponde a Dios.
Al César, dijo Jesús, corresponden los impuestos. ¿Y qué corresponde a Dios? A Dios pertenece, según toda teología -cristiana o no- el alma de cada uno. ¿Pueden tener el alma y el impuesto el mismo significado? A menos que se piense que ser es igual a tener, como imaginan liberales y marxistas, desde una perspectiva religiosa no es lo mismo. Ser es mucho más que tener. Luego, el alma del ser no es del César ni de ningún dictador o tirano. Es de Dios. Entregar el alma del ser al César significaría creer que Dios es el César.
Ahora, ¿cómo se expresa el ser en cada ser? La respuesta es obvia: a través del conocimiento del ser. Ser es saber que se es. ¿Y cómo lo sabemos? Gracias a la palabra que viene de Dios que es la misma que fue pronunciada frente a Moisés: “Yo soy el que soy”. O de acuerdo al Evangelio de San Juan: “En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios”.
La palabra precede al pensamiento porque sin palabra no hay pensamiento. Cuando pensamos, deletreamos hasta dar forma a una palabra que unida a otra, hecha oración gramática, se convierte en pensamiento que a la vez es el camino del ser que conduce a la verdad, que es Dios. A través de la palabra comunicamos nuestros pensamientos: asentimos y disentimos y por eso mismo, discutimos. Es por eso que para hablar y decir requerimos de la libertad de palabra. ¿De qué nos sirve ser libre para pensar si no podemos ex-presar (liberar) nuestro pensamiento?
Cada pensamiento proviene de una dicción, la que si no se entiende origina una contra-dicción. O dicho de modo breve: la palabra va siempre dirigida a “otro” para que la entienda. Si no la entiende, hay un malentendido. El malentendido es una premisa de la lucha política, afirma con razón, J. Ranciére. (“La Mesentente”, Galilee, Paris 1985). Todo mal entendido debe ser aclarado, razón por la cual necesitamos que nos escuchen, esto es, que reconozcan nuestro derecho a decir pues más allá de la palabra sólo habita la muerte. Ese y no otro fue el mensaje que nos envió Orlando Zapata Tamayo. Ante la imposibilidad de ser escuchado, es decir, reconocido como ser diciente y contra-diciente, murió.
La libertad de la palabra es el regalo que Dios dio a los mortales para que con su uso alcanzáramos a Dios. Por lo tanto, la palabra hecha pensamiento no la podemos regalar a nadie, menos a esos pobres diablos que son todos los tiranos, Césares o no.
Orlando Zapata Tamayo prefirió morir antes de entregar la verdad de su palabra al malvado que tiraniza su isla amada. No ofreció su mejilla sino su cuerpo entero. En cierto modo lo hizo siguiendo el ejemplo y el mandato del Cristo crucificado. Que así sea.

Nota: En la próxima entrega hago un análisis de la evolución de la Democracia Cristiana en la política en las últimos décadas.

;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;
El Dr. Mires es catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Oldenburg, Alemania.
En la próxima entrega ,usando este mismo análisis, trato de hacer una semblanza de lo que ha ocurrido con la Democracia Cristiana en las ultimas décadas.
Leer más...

lunes, 10 de mayo de 2010

La Economia no se soluciona con un vaso de agua...




La reanudación de la crisis financiera por el mantenimiento de las negociaciones bursátiles de especulación sin medida vuelven a poner sobre el tapete el problema del modelo al que se encuentra atada la globalizacion en que nos encontramos inmersos. Y asi como los graves fallos del sistema capitalista no encuentran solución adecuada, tampoco los que transitan por la acera del frente constituyen una solución viable. Ambos sistemas ,cada uno con sus falencias propias es como tratar de darle un vaso de agua a un moribundo...para que se levante y comience a producir sin problemas. 
Evidentemente que seguimos uncidos a viejas teorías pergeñadas en el siglo dieciocho y habría que buscar con urgencia un paradigma capaz de hacer que la Economía este al servicio de la Persona Humana y no al contrario.
Seremos capaces de hacerlo es la interrogante obligada. Y por lo pronto he aquí un valioso aporte que emana de la Iglesia Católica.


Conclusiones de la XVI Sesión Plenaria de la Academia de Ciencias Sociales

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 6 de mayo de 2010 (ZENIT.org).-

Ofrecemos, por su interés, las conclusiones de la XVI Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales, que fueron leídas ayer por José Tomás Raga, profesor de Economía en la Universidad Complutense (España) y coordinador de esta sesión plenaria.

* * * * *

La producción de un verdadero documento de conclusiones con toda la profundidad sugerida por el tema es una tarea poco menos que imposible. Este es un momento, por lo tanto, para expresar gratitud a todos por el esfuerzo realizado en las tareas encomendadas, y también para ofrecer felicitaciones por el éxito con el que se han llevado a cabo. Creo, y es una opinión personal, que los objetivos fijados por el Consejo de la Academia y aprobados por la Asamblea en la sesión final de hace un año, se han logrado con la dignidad que se puede pedir de una institución pontificia, como ésta a la que pertenecemos.
Teólogos y moralistas, sociólogos y politólogos, abogados y economistas de todo el mundo se han reunido con el objetivo común de poner sus conocimientos al servicio de la comunidad, al servicio de la familia humana, en la búsqueda desinteresada de la verdad científica que, como tal, coincide con la verdad del hombre. Es este ambiente de diversidad científica y de compromiso con la tarea común el que confiere grandeza a nuestra misión de proporcionar, dentro de nuestras limitaciones, una contribución a la Iglesia y un servicio a la humanidad.
Todas las intervenciones, yo diría que sin excepción, y de hecho es un placer estar en condiciones de hacer tal declaración, han tenido en cuenta, no sólo las características técnicas de la crisis en relación con el ámbito científico de los ponentes, sino también los antecedentes que hicieron esta crisis posible o inevitable, además de las consecuencias de la situación económica y financiera para las personas, las familias y para la comunidad en su conjunto.
No obstante, y con fines puramente metodológicos, me atreveré a organizar la síntesis de las conclusiones mediante la agrupación de las contribuciones más significativas en cuatro áreas, cuyo orden no es aleatorio: a) Aspectos económicos, b) consideraciones morales, c) marco social, d) fundamentos educacionales.

a) Una visión económica de la crisis.-

Es evidente que la actividad económica es un aspecto de la actividad humana y que, por esta razón, está condicionada por los criterios, evaluaciones y objetivos de la persona que, a diario, toma decisiones que causan efectos económicos, tanto para él como para la sociedad en su conjunto. No debemos olvidar las palabras de Benedicto XVI: "... toda decisión económica tiene una consecuencia moral ..." 1 Por lo tanto, el análisis económico de la crisis también se ha centrado en la consideración del hombre y los valores presentes en su comportamiento.
Es evidente que el hombre vive hoy inmerso en un materialismo que le impide ver el horizonte de la trascendencia que forma parte integrante de él, hasta el punto de que una caída del tres por ciento en el PIB puede causar trastornos en la vida de los sujetos. El corto plazo se ha convertido en la única dimensión aceptable, y el beneficio inmediato en gran cantidad prevalece sobre la penalización de un futuro incierto, debido a que la tasa de descuento para estimar el valor actual de ambos es extraordinariamente alta. Lo cuantitativo ha sustituido a lo cualitativo, y cualquier elemento material que pueda ser medido, ponderado y valorado en términos monetarios, cancela toda consideración o referencia de carácter espiritual, referencias que se encuentran en el corazón del hombre. Por tanto, no es sorprendente que la economía financiera ha adquirido un papel central, en contraposición a la economía real, y ambos predominen tanto sobre los valores estrictamente espirituales y humanos.
El beneficio, legítimo en principio, es tanto más deseado de acuerdo con la brevedad del plazo necesario para su consecución. Las actividades especulativas, tan arraigadas en estos tiempos históricos de la globalización, constituyen un buen ejemplo del viejo principio financiero de quick in, quick out (entrada rápida, salida rápida).
Por lo tanto, el sujeto renuncia a su propio ser para convertirse en un eslabón más en la cadena de la actividad económica. Al mismo tiempo que el trabajador, el productor, el consumidor, el ahorrador, inversor, etc aparecen en el escenario, el hombre de trabajo, el hombre de la producción, el sujeto de consumo, etc desaparece. Esta es la abstracción que en última instancia, hace del hombre un esclavo de la economía, el servidor de un principio que no constituye la esencia de su verdadero ser; hablamos de la presentación de un mandamiento nuevo: la ética de la eficiencia o, si lo prefieren, del beneficio, como el principio que rige cada una de las actividades humanas. Tal es así que, que cualquier medio es válido si conduce finalmente a la meta deseada. El engaño, el fraude, la coacción, todos ellos son instrumentos útiles para, volviendo a la moral, para conseguir el objetivo establecido: el mayor beneficio y el mayor poder.
Con buena razón, se ha hecho distinción entre el papel importante de la actividad económica desarrollada por el empresario que es consciente de su proyecto de vida, un proyecto que tiende hacia Dios, y el otro tipo de actividad que sólo tiene en cuenta el presente, sin cualquier otro compromiso que sea conforme con la dignidad de la persona humana. Con una afortunada terminología, se les reconoce como el empresario sine specie aeternitatis, y el empresario sub specie aternitatis.
Cuando desaparecen estas referencias, el hombre se inclina hacia la satisfacción inmediata de sus deseos y hacia la explotación de todas sus posibilidades. La escasez de referencias en la actividad económica conduce a una falta de consideración de los efectos negativos de su conducta y un fracaso aún mayor al considerar aquellos que sufren estos efectos. Reflexionemos, en este sentido, en la completa falta de consideración hacia los efectos que pudieran producirse en terceros países como consecuencia de la distribución, a través de los mercados financieros de los activos “tóxicos” emitidos en un país y transmitidos rápidamente para infectar a otros países y continentes.
Se han presentado siete razones probables de esta infección: a) las dificultades de los países pobres para acceder al mercado externo, tanto para la financiación como para los seguros; b) los ingresos de las exportaciones, que disminuirán como consecuencia de la disminución de la demanda externa de sus productos, además de la reducción de los precios de los mismos, c) el valor de los títulos extranjeros disminuye, como consecuencia de la disminución de sus rendimientos; d) la reducción de las inversiones extranjeras, e ) la reducción de la ayuda externa; f) la reducción de las remesas externas, y g) la reducción del turismo.
Por lo tanto, en esta Sesión Plenaria que ha llegado a su fin, ha habido un llamamiento a una regulación más eficaz y adecuada de los mercados financieros, en la creencia de que es en estos mercados donde la vulnerabilidad se produce con mayor frecuencia y alcance. Una regulación que debe prestar suficiente atención a: las preguntas sobre si las entidades financieras tienen capital suficiente para que puedan ser autorizados a operar en el mercado; el mejoramiento de la cobertura de riesgo en las operaciones de crédito; la limitación de la tasa de apalancamiento de las operaciones financieras; el desarrollo de requisitos de liquidez que proporcionen seguridad y disponibilidad de recursos financieros; la moderación de los premios – bonus – recibidos por los ejecutivos de las entidades financieras y empresas en general, que han sido escandalosos en momentos de crisis; el aumento de la transparencia en las actividades de las Agencias de Evaluación, etc.
Ahora bien, siendo estas medidas necesarias, no son suficientes. Cuando hablamos de financiación y, sobre todo de las dificultades o perturbaciones en el mercado financiero, no debemos reducir el análisis a lo que corresponde al sector privado de la economía, ya sea los hogares o las empresas; las obras del sector público pueden desempeñar también un papel importante en este tipo de problemas. Cuando esto sucede, es necesario prestar especial atención al equilibrio presupuestario, objetivo básico y, desde luego, para eliminar el déficit excesivo, hay que reducir los gastos públicos, por muy impopular que sea, y, en su caso, aumentar ligeramente los impuestos; los impuestos que menos distorsionen el mercado. Junto a él, otra medida, que en este caso corresponde al sector real, que es el de incrementar la productividad de los recursos públicos, con la reducción de los salarios, y, en todo caso, reformar el mercado laboral, introduciendo una mayor flexibilidad para ajustarlo, de forma automática a las exigencias de la producción.

b) Fundamentos morales de las consideraciones anteriores sobre la crisis .-

Para la Iglesia, la economía no es el centro de la actividad humana y, ciertamente, no constituye la referencia que debe configurar la conducta de los hombres. En palabras de Juan Pablo II, "... La economía, de hecho, es sólo un aspecto y una dimensión de la totalidad de la actividad humana". 2
El hombre es creado como un ser libre y responsable llamado a la entrega. "A veces el hombre moderno está erróneamente convencido de que él es el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. Esto es una consecuencia ... del pecado original ..." 3. Precisamente por esta razón, las leyes son necesarias para sancionar las acciones que se alejan del bien del hombre y de la sociedad. Las leyes son necesarias para sancionar la corrupción, ya que ésta demuestra el triunfo del mal sobre el bien. Es necesario distinguir en estas normas, dos procedimientos de elaboración diferentes: las que vienen de arriba (las normas de carácter general) y las que proceden de abajo (las que se establecen para su aplicación específica en un determinado país). Es necesario reconocer que las primeras, las que fijan las normas internacionales, han demostrado una eficacia muy baja, lo que no autoriza a pensar que las experiencias positivas a nivel nacional se puedan traducir a la escala internacional, ya que al final, los conflictos de intereses entre las naciones son abundantes y habituales.
No se puede olvidar que el hombre es un ser social por naturaleza. Por eso el hombre nace, vive y muere en sociedad y, además, se perfecciona en la sociedad cuando con su compromiso generoso y fraternal tiende a mejorar la condición de los miembros de la comunidad. Persona, familia y sociedad, y en ese orden, son las que dan realismo a la sociabilidad humana. Por otra parte, un gran número de necesidades del hombre sólo pueden ser satisfechas en el entorno familiar o en el de la comunidad a la que pertenece. Pensemos en el compañerismo, la comprensión, el testimonio del amor, el deseo de generar vida, el de asistir a la educación, etc.
Es cierto que el mercado tiene la capacidad de ofrecer una vía para la satisfacción de las necesidades materiales de las personas, y hacerlo de manera eficiente, pero no puede lograr esta eficiencia sin una referencia ética, una referencia en la que la conservación de los recursos es de importancia fundamental. No se puede olvidar que la tierra y todo lo que existe ha sido dada al hombre, a toda la humanidad, y a todos los hombres. Ahora podemos ver que, incluso cuando hablamos de las necesidades materiales, el mercado, sin consideraciones morales, es capaz de causar un daño que puede ser difícil, o incluso imposible, reparar.
Pero junto con estas situaciones, está la amplia gama de necesidades espirituales a las que el mercado no puede ofrecer una vía para garantizar su satisfacción. En estas necesidades, destaca claramente la de la gratuidad en lugar del intercambio. Debe percibirse en ellas la fraternidad que invade la relación afectiva, sin equivalencia en términos de compensación. Por lo tanto, el mercado no es más que un instrumento que es correcto para una serie de objetivos, siempre y cuando prevalezcan ciertas circunstancias. ¿La solución radica en el rechazo del mercado y sustituirlo por la planificación estatal? Si hemos dicho que el orden natural era persona – familia – sociedad, hay que añadir que el Estado vendría después de la sociedad. La prioridad es muy clara en las palabras de León XIII: "No hay necesidad de contar con el Estado. El hombre precede al Estado, estando en posesión, antes de la formación de un Estado, del derecho a proveer el sustento de su cuerpo. "4


c) El marco social, y el resultado de la restricción sobre el comportamiento humano

.- En efecto, ante el peligro del individualismo, la solución no es el colectivismo, sino más bien la apertura a la fraternidad. Aquí es donde el hombre disfruta de su condición humana, donde se abre a la gratuidad y donde él se siente el protagonista en la promoción del bien común.
Desde el individualismo, es conceptualmente imposible configurar una organización política o social. El aislamiento del individualismo es contrario al compromiso y la solidaridad. De hecho, la solidaridad sólo es concebible en allí donde exista interdependencia entre hermanos, como hijos del mismo padre. Una sociedad civil que deseen ser fuerte sólo puede serlo mediante lazos de interdependencia que subordinen, sin coacción, el interés privado y exclusivo, con el interés general, o mejor aún, con el bien común, como bien de todos y cada uno de los miembros de la comunidad. Este bien común está configurado claramente, en la carta encíclica Caritas in veritate, como el desarrollo integral del hombre.
Este concepto, que abarca la familia humana en su totalidad, el que puede proporcionar la solución a la falta de confianza que parece ser la piedra angular de la actual crisis. Esta falta de confianza no puede resolverse en el ámbito individual, ya que la confianza existe en alguien, es decir, que la reciprocidad es necesaria. La confianza en uno mismo no puede ser considerada como un valor social. No se puede tomar como un valor para la convivencia. No es necesario recurrir a modelos abstractos de la sociedad. La sociedad está configurada por la vida en sociedad. Esta es la semilla en la que se basa una sociedad civil capaz de hacer frente, con los lazos de interdependencia, a una crisis que ha afectado a toda la familia humana, no sólo económicamente sino también en términos humanos.

d) La educación, una semilla que debe germinar.-

Hablamos continuamente de la educación, del proceso educativo, de la importancia de la educación para una sociedad armónica y responsable. Y, como educadores, subrayamos la nobleza de la función del profesor como una tarea cualificada en la enseñanza programada. Sin embargo, ante las turbulencias de la vida, parece que el hombre se encuentra sin una respuesta, sin los instrumentos para hacer frente a la adversidad.
La respuesta frente a la crisis es, en un número infinito de casos, la depresión y el desaliento, en lugar de la lucha que daría lugar a una acción decisiva para reducir sus efectos. Por lo tanto, es interesante preguntarse: ¿Qué educación estamos ofreciendo a los jóvenes? ¿Cuál es el verdadero objetivo del proceso educativo? ¿Los elementos materiales y el corto plazo, siguen siendo los objetivos de la acción educativa?
Si entramos, aunque sea superficialmente en el proceso, destaca con particular claridad, y más aún en la etapa universitaria, que la profesión es el foco que ilumina el proceso educativo. Es decir, con toda probabilidad, no estamos formando personas, sino más bien profesionales, y a estos los formamos libres de compromiso con la sociedad en la que ejercerán sus funciones. No puede sorprender, por tanto, que en la actual crisis, haya habido una abundancia de trampas y fraudes, y una referencia excesiva a corto plazo, junto con el desdén a todo lo que pertenece al largo plazo.
Su comportamiento ha sido similar al de los mercenarios aislados que, pensando en sí mismos, carecen de cualquier consideración hacia los demás. Su objetivo tiene una dimensión muy a corto plazo. El concepto de comunidad o de la sociedad está ausente, el "otro" no existe y nunca existirá. La interdependencia no tiene sentido ni afecto estima hacia las personas, y las instituciones carecen de realismo. La profesión se vive con agresividad y se basa en la posición de importancia que pueden lograrse a través de un rendimiento notable y en el menor tiempo posible.
En este escenario, el conocimiento y el disfrute de los conocimientos y su descubrimiento no parecen ocupar un lugar preeminente. El hecho es que el conocimiento como input en la formación de la personalidad ni siquiera se considera oportuno. El conocimiento se define como lo que podría considerarse útil para la práctica de la actividad profesional. Por lo tanto, el término más empleado en la política educativa de hoy es la "empleabilidad". Todo gira en torno a la posibilidad de empleo. Buscadores de empleo que carecen de los fundamentos de quiénes son y cuál es su propósito [en la vida], que ignoran su deuda con la sociedad por las oportunidades que les ha ofrecido. Si lo que sembramos es el materialismo, si se concede predominio a los planes utilitaristas en contraposición a la grandeza del corazón y al compromiso con el bien de los demás, no podemos esperar otra cosa que lo que hemos contemplado en la actual crisis económica.

Por supuesto, es cierto que las leyes pueden contribuir. Después de todo, tienen un gran efecto pedagógico, manifestando las conductas en concordancia con una sociedad honrada y armoniosa, y sancionando las actitudes que sirven para contravenir ese proyecto social. La ejemplaridad es un canal educativo también, aunque hay que reconocer que es el último recurso de la educación. Para desplazarse por la selva de la vida, es necesario conocer sus senderos, conocer el equipo necesario para el viaje, calcular la fuerza de la que uno dispone y entender que cualquier viajero podría ser de gran ayuda en un momento de necesidad . Es decir, que necesitamos gente de mente abierta, con la capacidad de integrarse en equipos de trabajo y con la capacidad de reflexión, apostamos por las personas que están convencidas de que el mundo es tan complejo que sólo con la cooperación de los demás vamos a lograr el fruto del trabajo y, además, que sólo con una visión de conjunto será posible encontrar una solución, a través de la interacción cooperativa de los que se comprometen en ella.
Lo contrario es exponerse a escuchar la respuesta recibida por la reina Isabel II de Inglaterra cuando, al visitar la Escuela de Economía de Londres, preguntó acerca de la crisis, su posible pronóstico y los instrumentos para reducir sus efectos. La compartimentación del conocimiento no puede producir otra cosa que disfunciones en la actividad que se nos confía.
_____________________________________
1 Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in veritate. Roma 29.06.2009, num. 37.
2 Juan Pablo II, Carta Encíclica Centessimus annus. Roma, 01.05.1991, num. 39.
3 Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in veritate. Roma 29.06.2009, num. 34.
4 León XIII, Carta Encíclica Rerum novarum. Roma 15. 05. 1891, num. 7.
[Traducción del original inglés por Inma Álvarez]

Ilustracion de Isabel, España ,tomada de Picasa Web http://picasaweb.google.com/isafe2006ster   
Leer más...

La economía no es la solución a la crisis de los mercados



La reanudación de la crisis financiera por el mantenimiento de las negociaciones bursátiles de especulación sin medida vuelven a poner sobre el tapete el problema del modelo al que se encuentra atada la globalizacion en que nos encontramos inmersos. Y asi como los graves fallos del sistema capitalista no encuentran solución adecuada, tampoco los que transitan por la acera del frente constituyen una solución viable. Evidentemente que seguimos uncidos a viejas teorias pergenadas en el siglo dieciocho y habria que buscar con urgencia un paradigma capaz de hacer que la Economia este al servicio de la Persona Humana y no al contrario.
Seremos capaces de hacerlo es la interrogante obligada. Y por lo pronto he aquí un valioso aporte que emana de la Iglesia Católica.


Conclusiones de la XVI Sesión Plenaria de la Academia de Ciencias Sociales

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 6 de mayo de 2010 (ZENIT.org).-

Ofrecemos, por su interés, las conclusiones de la XVI Sesión Plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales, que fueron leídas ayer por José Tomás Raga, profesor de Economía en la Universidad Complutense (España) y coordinador de esta sesión plenaria.

* * * * *

La producción de un verdadero documento de conclusiones con toda la profundidad sugerida por el tema es una tarea poco menos que imposible. Este es un momento, por lo tanto, para expresar gratitud a todos por el esfuerzo realizado en las tareas encomendadas, y también para ofrecer felicitaciones por el éxito con el que se han llevado a cabo. Creo, y es una opinión personal, que los objetivos fijados por el Consejo de la Academia y aprobados por la Asamblea en la sesión final de hace un año, se han logrado con la dignidad que se puede pedir de una institución pontificia, como ésta a la que pertenecemos.
Teólogos y moralistas, sociólogos y politólogos, abogados y economistas de todo el mundo se han reunido con el objetivo común de poner sus conocimientos al servicio de la comunidad, al servicio de la familia humana, en la búsqueda desinteresada de la verdad científica que, como tal, coincide con la verdad del hombre. Es este ambiente de diversidad científica y de compromiso con la tarea común el que confiere grandeza a nuestra misión de proporcionar, dentro de nuestras limitaciones, una contribución a la Iglesia y un servicio a la humanidad.
Todas las intervenciones, yo diría que sin excepción, y de hecho es un placer estar en condiciones de hacer tal declaración, han tenido en cuenta, no sólo las características técnicas de la crisis en relación con el ámbito científico de los ponentes, sino también los antecedentes que hicieron esta crisis posible o inevitable, además de las consecuencias de la situación económica y financiera para las personas, las familias y para la comunidad en su conjunto.
No obstante, y con fines puramente metodológicos, me atreveré a organizar la síntesis de las conclusiones mediante la agrupación de las contribuciones más significativas en cuatro áreas, cuyo orden no es aleatorio: a) Aspectos económicos, b) consideraciones morales, c) marco social, d) fundamentos educacionales.

a) Una visión económica de la crisis.-

Es evidente que la actividad económica es un aspecto de la actividad humana y que, por esta razón, está condicionada por los criterios, evaluaciones y objetivos de la persona que, a diario, toma decisiones que causan efectos económicos, tanto para él como para la sociedad en su conjunto. No debemos olvidar las palabras de Benedicto XVI: "... toda decisión económica tiene una consecuencia moral ..." 1 Por lo tanto, el análisis económico de la crisis también se ha centrado en la consideración del hombre y los valores presentes en su comportamiento.
Es evidente que el hombre vive hoy inmerso en un materialismo que le impide ver el horizonte de la trascendencia que forma parte integrante de él, hasta el punto de que una caída del tres por ciento en el PIB puede causar trastornos en la vida de los sujetos. El corto plazo se ha convertido en la única dimensión aceptable, y el beneficio inmediato en gran cantidad prevalece sobre la penalización de un futuro incierto, debido a que la tasa de descuento para estimar el valor actual de ambos es extraordinariamente alta. Lo cuantitativo ha sustituido a lo cualitativo, y cualquier elemento material que pueda ser medido, ponderado y valorado en términos monetarios, cancela toda consideración o referencia de carácter espiritual, referencias que se encuentran en el corazón del hombre. Por tanto, no es sorprendente que la economía financiera ha adquirido un papel central, en contraposición a la economía real, y ambos predominen tanto sobre los valores estrictamente espirituales y humanos.
El beneficio, legítimo en principio, es tanto más deseado de acuerdo con la brevedad del plazo necesario para su consecución. Las actividades especulativas, tan arraigadas en estos tiempos históricos de la globalización, constituyen un buen ejemplo del viejo principio financiero de quick in, quick out (entrada rápida, salida rápida).
Por lo tanto, el sujeto renuncia a su propio ser para convertirse en un eslabón más en la cadena de la actividad económica. Al mismo tiempo que el trabajador, el productor, el consumidor, el ahorrador, inversor, etc aparecen en el escenario, el hombre de trabajo, el hombre de la producción, el sujeto de consumo, etc desaparece. Esta es la abstracción que en última instancia, hace del hombre un esclavo de la economía, el servidor de un principio que no constituye la esencia de su verdadero ser; hablamos de la presentación de un mandamiento nuevo: la ética de la eficiencia o, si lo prefieren, del beneficio, como el principio que rige cada una de las actividades humanas. Tal es así que, que cualquier medio es válido si conduce finalmente a la meta deseada. El engaño, el fraude, la coacción, todos ellos son instrumentos útiles para, volviendo a la moral, para conseguir el objetivo establecido: el mayor beneficio y el mayor poder.
Con buena razón, se ha hecho distinción entre el papel importante de la actividad económica desarrollada por el empresario que es consciente de su proyecto de vida, un proyecto que tiende hacia Dios, y el otro tipo de actividad que sólo tiene en cuenta el presente, sin cualquier otro compromiso que sea conforme con la dignidad de la persona humana. Con una afortunada terminología, se les reconoce como el empresario sine specie aeternitatis, y el empresario sub specie aternitatis.
Cuando desaparecen estas referencias, el hombre se inclina hacia la satisfacción inmediata de sus deseos y hacia la explotación de todas sus posibilidades. La escasez de referencias en la actividad económica conduce a una falta de consideración de los efectos negativos de su conducta y un fracaso aún mayor al considerar aquellos que sufren estos efectos. Reflexionemos, en este sentido, en la completa falta de consideración hacia los efectos que pudieran producirse en terceros países como consecuencia de la distribución, a través de los mercados financieros de los activos “tóxicos” emitidos en un país y transmitidos rápidamente para infectar a otros países y continentes.
Se han presentado siete razones probables de esta infección: a) las dificultades de los países pobres para acceder al mercado externo, tanto para la financiación como para los seguros; b) los ingresos de las exportaciones, que disminuirán como consecuencia de la disminución de la demanda externa de sus productos, además de la reducción de los precios de los mismos, c) el valor de los títulos extranjeros disminuye, como consecuencia de la disminución de sus rendimientos; d) la reducción de las inversiones extranjeras, e ) la reducción de la ayuda externa; f) la reducción de las remesas externas, y g) la reducción del turismo.
Por lo tanto, en esta Sesión Plenaria que ha llegado a su fin, ha habido un llamamiento a una regulación más eficaz y adecuada de los mercados financieros, en la creencia de que es en estos mercados donde la vulnerabilidad se produce con mayor frecuencia y alcance. Una regulación que debe prestar suficiente atención a: las preguntas sobre si las entidades financieras tienen capital suficiente para que puedan ser autorizados a operar en el mercado; el mejoramiento de la cobertura de riesgo en las operaciones de crédito; la limitación de la tasa de apalancamiento de las operaciones financieras; el desarrollo de requisitos de liquidez que proporcionen seguridad y disponibilidad de recursos financieros; la moderación de los premios – bonus – recibidos por los ejecutivos de las entidades financieras y empresas en general, que han sido escandalosos en momentos de crisis; el aumento de la transparencia en las actividades de las Agencias de Evaluación, etc.
Ahora bien, siendo estas medidas necesarias, no son suficientes. Cuando hablamos de financiación y, sobre todo de las dificultades o perturbaciones en el mercado financiero, no debemos reducir el análisis a lo que corresponde al sector privado de la economía, ya sea los hogares o las empresas; las obras del sector público pueden desempeñar también un papel importante en este tipo de problemas. Cuando esto sucede, es necesario prestar especial atención al equilibrio presupuestario, objetivo básico y, desde luego, para eliminar el déficit excesivo, hay que reducir los gastos públicos, por muy impopular que sea, y, en su caso, aumentar ligeramente los impuestos; los impuestos que menos distorsionen el mercado. Junto a él, otra medida, que en este caso corresponde al sector real, que es el de incrementar la productividad de los recursos públicos, con la reducción de los salarios, y, en todo caso, reformar el mercado laboral, introduciendo una mayor flexibilidad para ajustarlo, de forma automática a las exigencias de la producción.

b) Fundamentos morales de las consideraciones anteriores sobre la crisis .-


Para la Iglesia, la economía no es el centro de la actividad humana y, ciertamente, no constituye la referencia que debe configurar la conducta de los hombres. En palabras de Juan Pablo II, "... La economía, de hecho, es sólo un aspecto y una dimensión de la totalidad de la actividad humana". 2
El hombre es creado como un ser libre y responsable llamado a la entrega. "A veces el hombre moderno está erróneamente convencido de que él es el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. Esto es una consecuencia ... del pecado original ..." 3. Precisamente por esta razón, las leyes son necesarias para sancionar las acciones que se alejan del bien del hombre y de la sociedad. Las leyes son necesarias para sancionar la corrupción, ya que ésta demuestra el triunfo del mal sobre el bien. Es necesario distinguir en estas normas, dos procedimientos de elaboración diferentes: las que vienen de arriba (las normas de carácter general) y las que proceden de abajo (las que se establecen para su aplicación específica en un determinado país). Es necesario reconocer que las primeras, las que fijan las normas internacionales, han demostrado una eficacia muy baja, lo que no autoriza a pensar que las experiencias positivas a nivel nacional se puedan traducir a la escala internacional, ya que al final, los conflictos de intereses entre las naciones son abundantes y habituales.
No se puede olvidar que el hombre es un ser social por naturaleza. Por eso el hombre nace, vive y muere en sociedad y, además, se perfecciona en la sociedad cuando con su compromiso generoso y fraternal tiende a mejorar la condición de los miembros de la comunidad. Persona, familia y sociedad, y en ese orden, son las que dan realismo a la sociabilidad humana. Por otra parte, un gran número de necesidades del hombre sólo pueden ser satisfechas en el entorno familiar o en el de la comunidad a la que pertenece. Pensemos en el compañerismo, la comprensión, el testimonio del amor, el deseo de generar vida, el de asistir a la educación, etc.
Es cierto que el mercado tiene la capacidad de ofrecer una vía para la satisfacción de las necesidades materiales de las personas, y hacerlo de manera eficiente, pero no puede lograr esta eficiencia sin una referencia ética, una referencia en la que la conservación de los recursos es de importancia fundamental. No se puede olvidar que la tierra y todo lo que existe ha sido dada al hombre, a toda la humanidad, y a todos los hombres. Ahora podemos ver que, incluso cuando hablamos de las necesidades materiales, el mercado, sin consideraciones morales, es capaz de causar un daño que puede ser difícil, o incluso imposible, reparar.
Pero junto con estas situaciones, está la amplia gama de necesidades espirituales a las que el mercado no puede ofrecer una vía para garantizar su satisfacción. En estas necesidades, destaca claramente la de la gratuidad en lugar del intercambio. Debe percibirse en ellas la fraternidad que invade la relación afectiva, sin equivalencia en términos de compensación. Por lo tanto, el mercado no es más que un instrumento que es correcto para una serie de objetivos, siempre y cuando prevalezcan ciertas circunstancias. ¿La solución radica en el rechazo del mercado y sustituirlo por la planificación estatal? Si hemos dicho que el orden natural era persona – familia – sociedad, hay que añadir que el Estado vendría después de la sociedad. La prioridad es muy clara en las palabras de León XIII: "No hay necesidad de contar con el Estado. El hombre precede al Estado, estando en posesión, antes de la formación de un Estado, del derecho a proveer el sustento de su cuerpo. "4


c) El marco social, y el resultado de la restricción sobre el comportamiento humano


.- En efecto, ante el peligro del individualismo, la solución no es el colectivismo, sino más bien la apertura a la fraternidad. Aquí es donde el hombre disfruta de su condición humana, donde se abre a la gratuidad y donde él se siente el protagonista en la promoción del bien común.
Desde el individualismo, es conceptualmente imposible configurar una organización política o social. El aislamiento del individualismo es contrario al compromiso y la solidaridad. De hecho, la solidaridad sólo es concebible en allí donde exista interdependencia entre hermanos, como hijos del mismo padre. Una sociedad civil que deseen ser fuerte sólo puede serlo mediante lazos de interdependencia que subordinen, sin coacción, el interés privado y exclusivo, con el interés general, o mejor aún, con el bien común, como bien de todos y cada uno de los miembros de la comunidad. Este bien común está configurado claramente, en la carta encíclica Caritas in veritate, como el desarrollo integral del hombre.
Este concepto, que abarca la familia humana en su totalidad, el que puede proporcionar la solución a la falta de confianza que parece ser la piedra angular de la actual crisis. Esta falta de confianza no puede resolverse en el ámbito individual, ya que la confianza existe en alguien, es decir, que la reciprocidad es necesaria. La confianza en uno mismo no puede ser considerada como un valor social. No se puede tomar como un valor para la convivencia. No es necesario recurrir a modelos abstractos de la sociedad. La sociedad está configurada por la vida en sociedad. Esta es la semilla en la que se basa una sociedad civil capaz de hacer frente, con los lazos de interdependencia, a una crisis que ha afectado a toda la familia humana, no sólo económicamente sino también en términos humanos.

d) La educación, una semilla que debe germinar.-

Hablamos continuamente de la educación, del proceso educativo, de la importancia de la educación para una sociedad armónica y responsable. Y, como educadores, subrayamos la nobleza de la función del profesor como una tarea cualificada en la enseñanza programada. Sin embargo, ante las turbulencias de la vida, parece que el hombre se encuentra sin una respuesta, sin los instrumentos para hacer frente a la adversidad.
La respuesta frente a la crisis es, en un número infinito de casos, la depresión y el desaliento, en lugar de la lucha que daría lugar a una acción decisiva para reducir sus efectos. Por lo tanto, es interesante preguntarse: ¿Qué educación estamos ofreciendo a los jóvenes? ¿Cuál es el verdadero objetivo del proceso educativo? ¿Los elementos materiales y el corto plazo, siguen siendo los objetivos de la acción educativa?
Si entramos, aunque sea superficialmente en el proceso, destaca con particular claridad, y más aún en la etapa universitaria, que la profesión es el foco que ilumina el proceso educativo. Es decir, con toda probabilidad, no estamos formando personas, sino más bien profesionales, y a estos los formamos libres de compromiso con la sociedad en la que ejercerán sus funciones. No puede sorprender, por tanto, que en la actual crisis, haya habido una abundancia de trampas y fraudes, y una referencia excesiva a corto plazo, junto con el desdén a todo lo que pertenece al largo plazo.
Su comportamiento ha sido similar al de los mercenarios aislados que, pensando en sí mismos, carecen de cualquier consideración hacia los demás. Su objetivo tiene una dimensión muy a corto plazo. El concepto de comunidad o de la sociedad está ausente, el "otro" no existe y nunca existirá. La interdependencia no tiene sentido ni afecto estima hacia las personas, y las instituciones carecen de realismo. La profesión se vive con agresividad y se basa en la posición de importancia que pueden lograrse a través de un rendimiento notable y en el menor tiempo posible.
En este escenario, el conocimiento y el disfrute de los conocimientos y su descubrimiento no parecen ocupar un lugar preeminente. El hecho es que el conocimiento como input en la formación de la personalidad ni siquiera se considera oportuno. El conocimiento se define como lo que podría considerarse útil para la práctica de la actividad profesional. Por lo tanto, el término más empleado en la política educativa de hoy es la "empleabilidad". Todo gira en torno a la posibilidad de empleo. Buscadores de empleo que carecen de los fundamentos de quiénes son y cuál es su propósito [en la vida], que ignoran su deuda con la sociedad por las oportunidades que les ha ofrecido. Si lo que sembramos es el materialismo, si se concede predominio a los planes utilitaristas en contraposición a la grandeza del corazón y al compromiso con el bien de los demás, no podemos esperar otra cosa que lo que hemos contemplado en la actual crisis económica.
Por supuesto, es cierto que las leyes pueden contribuir. Después de todo, tienen un gran efecto pedagógico, manifestando las conductas en concordancia con una sociedad honrada y armoniosa, y sancionando las actitudes que sirven para contravenir ese proyecto social. La ejemplaridad es un canal educativo también, aunque hay que reconocer que es el último recurso de la educación. Para desplazarse por la selva de la vida, es necesario conocer sus senderos, conocer el equipo necesario para el viaje, calcular la fuerza de la que uno dispone y entender que cualquier viajero podría ser de gran ayuda en un momento de necesidad . Es decir, que necesitamos gente de mente abierta, con la capacidad de integrarse en equipos de trabajo y con la capacidad de reflexión, apostamos por las personas que están convencidas de que el mundo es tan complejo que sólo con la cooperación de los demás vamos a lograr el fruto del trabajo y, además, que sólo con una visión de conjunto será posible encontrar una solución, a través de la interacción cooperativa de los que se comprometen en ella.
Lo contrario es exponerse a escuchar la respuesta recibida por la reina Isabel II de Inglaterra cuando, al visitar la Escuela de Economía de Londres, preguntó acerca de la crisis, su posible pronóstico y los instrumentos para reducir sus efectos. La compartimentación del conocimiento no puede producir otra cosa que disfunciones en la actividad que se nos confía.
_____________________________________
1 Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in veritate. Roma 29.06.2009, num. 37.
2 Juan Pablo II, Carta Encíclica Centessimus annus. Roma, 01.05.1991, num. 39.
3 Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in veritate. Roma 29.06.2009, num. 34.
4 León XIII, Carta Encíclica Rerum novarum. Roma 15. 05. 1891, num. 7.
[Traducción del original inglés por Inma Álvarez]
Leer más...

viernes, 9 de abril de 2010

LA VIDA VA EN UNA DIRECCION, LOS POLITICOS EN CONTRA

La vida va en un sentido, pero tal parece que los políticos suelen ir en sentido contrario. ¿Cuántas veces hemos detectado en nuestro diario vivir el contrasentido de decisiones políticas que se fundamentan en la ignorancia y no en el conocimiento…? .Creo que tantas que ya habremos perdido la cuenta.
Para ayudarnos a no perder la cuenta de lo que ocurre planetariamente, sin relación con el rumbo que dictan los políticos veamos estas dos noticias de la BBC una dedicada a insistir-una vez más- en la necesidad urgente de actuar, sin ambages para garantizar la biodiversidad planetaria (que nos incluye como seres vivos)

.Dice la primera nota :
1.-Biodiversity nears 'point of no return' , 17 de enero 2010 .-


The decline in the world's biodiversity is approaching a point of no return, warns Hilary Benn. In this week's Green Room, the UK's environment secretary urges the international community to seize the chance to act before it is too late.
In 2002, the world's governments made a commitment to significantly reduce the rate of biodiversity loss by 2010.
Although it is hard to measure how much biodiversity we have, we do know these targets have not been met.
Our ecological footprint - what we take out of the planet - is now 1.3 times the biological capacity of the Earth.
In the words of Professor Bob Watson, Defra's chief scientific adviser and former chairman of the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), we are in danger of approaching "a point of no return".
So the action we take in the next couple of decades will determine whether the stable environment on which human civilisation has depended since the last Ice Age 10,000 years ago will continue.
To do this, we need to widen the nature of the debate about biodiversity. Flora and fauna matter for their own sake; they lift our spirits and nurture our souls.
But our ecosystems also sustain us and our economies - purifying our drinking water, producing our food and regulating our climate.
Climate change and biodiversity are inextricably linked. We ignore natural capital at our peril.
Interdependence
The UK and Brazil are hosting a workshop in preparation for the next UN Convention on Biological Diversity (CBD).
Representatives from more than 60 countries - from the Maldives to China - will attend the three-day event to discuss how we can ensure that the post-2010 targets stand a better chance of being met than those set in 2002.
The majority of those attending are from developing countries, including those with the rarest and greatest biodiversity. They need to be listened to.
It is easy to have principles when you can afford then - economics and ecology are interdependent.
So when it comes to biodiversity, we desperately need to start restoring links between science and policy, between taking action and evaluating it and between economies and ecosystems.
The big challenge will be for the real benefits of biodiversity and the hard costs of its loss to be included in our economic systems and markets.
Perverse subsidies and the lack of value attached to the services provided by ecosystems have been factors contributing to their loss. What we cannot cost, we don't value - until it has gone.
Investing in the future
Much greater concerted effort is needed to stop the plunder of our ecosystems.

Overfishing has reduced blue fin tuna numbers to 18% of what they were in the mid-1970s.
The burning of Indonesia's peat lands and forests for palm oil plantations generates 1.8bn tonnes of greenhouse gases a year, and demand is predicted to double by 2020 compared to 2000.
More than seven million hectares are lost worldwide to deforestation every single year.
The restoration of our ecosystems must be seen as a sensible and cost-effective investment in this planet's economic survival and growth.
I am optimistic. Talking about the danger of climate change has brought with it opportunities to tackle the biodiversity crisis.
While the 2010 targets have not been met, more than 160 countries now have national biodiversity action plans.
Mechanisms now exist for research, monitoring and scientific assessment of biodiversity, although we now need an Intergovernmental Panel on Biodiversity and Ecosystem Services to oversee progress in the same way the IPCC does for climate change.
One example of progress is the Brazilian Government's new target, which requires illegal deforestation to be cut by 80% by 2020.
Last year, deforestation rates in Brazil dropped by 45% against those of 2008, the largest fall since records began.
Other examples, closer to home, are the UK's Sites of Special Scientific Interest (SSSIs) - 89% are in a good or recovering condition.
Our ninth National Park, in the South Downs, was created last year and agri-environmental schemes are producing significant improvements in biodiversity.
2010 is the International Year of Biodiversity and later this year - in Nagoya, Japan - we will have the chance to halt the decline of our planet's biodiversity.
It is up to us to seize it.
( Hilary Benn is the UK Secretary of State for Environment, Food and Rural Affairs) .- The Green Room is a series of opinion articles on environmental topics running weekly on the BBC News website.-

Y la segunda nota, debemos verla en referencia directa al gasto de solo mantener las ojivas nucleares ( barómetros de muerte) que tienen apuntándose uno al otro la URSS y USA ,que si se disminuye (para no pensar románticamente en su desaparición total) puede de sobra servir para crear y mantener un barómetro de vida como proponen varios científicos según detalla esta otra noticia de la BBC:

2.- 'World needs a barometer of life'
By Mark Kinver , Science and environment reporter, BBC News


The world needs a "barometer of life" to prevent ecosystems and species being lost forever, scientists have warned.
Existing schemes, they said, did not include enough species from groups such as fungi and invertebrates to provide a detailed picture of what is at risk.
Writing in the journal Science, the researchers said the barometer would increase the number of species being assessed from almost 48,000 to 160,000.
The data would help identify areas in need of urgent action, they added.
The article was penned by four leading figures in conservation, including Harvard University's Edward O Wilson and Simon Stuart, chairman of the International Union for Conservation of Nature's (IUCN) Species Survival Commission (SSC).
"Knowledge about species and extinction rates remains very poor, and species disappear before we know they existed," they wrote.
To date, about 1.9m species have been described and given scientific names, but the actual number may exceed 10m.
"As scientists are better able to assess the conservation status of the species that compose an ecosystem, the more they will understand the health of that ecosystem," they continued.
"It is time to accelerate taxanomy and scientific natural history, two of the most vital but neglected disciplines of biology."
Broader coverage
Currently, the most authoritative data on the status of at-risk species is the IUCN Red List, which has been assessing the conservation status of species around the globe for more than 40 years.

Dr Stuart, who oversees the compilation of the Red List, said it provided a good insight to the health of certain ecosystems, such as forests.
"But it is very weak in its coverage of freshwater, marine and arid land species," he told BBC News.
"There are a lot of additional species that we have to bring into the Red List."
At the moment, it evaluates almost 48,000 species, but it is acknowledged that there is a bias towards higher vertebrates, which include mammals, birds and reptiles.
"The barometer would broaden the reach of the Red List to make it representative of all life, that's what it's all about," Dr Stuart explained.
The authors hope that broadening the taxanomic base of the Red List and increasing the database to 160,000 species would deliver practical benefits.
"A representative barometer would provide a solid basis for informing decisions globally," the authors suggested.
"For example, on conservation planning, resource allocation, environmental impact assessments, monitoring biodiversity trends... and enabling countries to develop national-level biodiversity indicators."
'Not acceptable'
The authors, all of whom are leading figures in their field, decided to join forces in order to voice their concerns that the rate of progress was too slow.
"The amount that we are investing at the moment in the Red List to broaden its coverage means that it would take about 20 years to get there," Dr Stuart observed.
"At a time when everything on the planet is deteriorating, having to wait 20 years before we can measure everything properly is not acceptable."
However, the scientists acknowledge that a three-fold increase in the number of species regularly monitored by a global network of biologists would come at a price - an estimated US $60m (£39m).
But they argued: "The barometer would, from an economic perspective, be one of the best investments for the good of humanity."


Corolario:
Todos los que tenemos la posibilidad de leer, escribir, colocar ideas en la web debemos usar esa prerrogativa para insistir en que todo aquello que vaya en pro de la vida debe favorecerse y de que todo aquello que vaya en contra de la vida debe criticarse. Pero la crítica debe ser activa. Únase Usted lector a algún grupo pro ambiente en su país, o afíliese ,además, a organizaciones serias y responsables que luchan por nosotros a nivel global, caso de Greenpeace y de Aavaz.
Leer más...

Buscar un claro en la historia es la consigna

A raíz de la muerte de Zapata dos figuras emblemáticas de dos posiciones hasta ahora irreconciliables: Silvio Rodriguez pro Castrista y Carlos A. Montaner, anti-Castrista se han intercambiado ,hasta ahora, algunos misiles escritos que podrían anunciar la posibilidad de clarificar el camino hacia una salida al "impasse" ocasionado por una férrea dictadura vigente desde 1959 y una férrea oposición multifacetica desde la década de los 60.

Hoy en "El Pais", España aparece esta relación de hechos que firma su autora Maite Rico (ver abajo) .

Uno de los problemas para que exista violencia es-según UNESCO- que surja primero una disensión de carácter verbal,que luego-lo sabemos bien-en la vida diaria lleva a los golpes y en el caso de la política a las armas y después,desbordadas las pasiones , al uso de todo recurso que según el bando A le legitima en su accionar.Después el bando B responde y cree -igualmente legitimo su modalidad de acción.

Desde la época de los griegos,por no remontarnos mas allá , los planteamientos verbalistas que llevarían a la eclosión de un arte que se denominaría :Polémica en contraposición de otro que se denominaría Eirene.

Posiblemente en virtud de la naturaleza agresiva innata en el ser humano el arte de la polémica se tornaría en el arte de la Guerra y el arte de Eirene iría desapareciendo opacada por su "hermano".

Polemos daría origen al arte de la guerra, que ha crecido robusta, fecunda, multifacetica , mientras que Eirene, traducción griega del hermoso vocablo judío "Shalom" (Paz ) ha sido frágil, transitoria y esquiva.

Para quienes están bautizados en la escuela de Polemos hay argumentación de sobra. Y en este caso pueden mas las diferencias de enfoque y acción que las breves y débiles coincidencias (si es que ha habido alguna desde 1959 a la fecha).

Justamente el día de ayer que se firmaba un eventual tratado de reducción de ojivas nucleares entre la URSS y USA ,nacía al mismo tiempo -al menos en USA-porque en la URSS la disidencia con las acciones oficiales tienen un curso publico distinto, las voces de oposición de quienes han adherido a Polemos como forma de dirimir diferencias.

Obama ,quien no las tiene todas consigo ya ha cosechado la primera andanada de sus detractores que le acusan veladamente en la cadena FOX de haber tenido un "negro pasado" relacionado con relaciones marxistas,lo que se constituye en anticipo de la dura polémica que habra de darse en el sistema parlamentario norteamericano para ratificar o no este primer acuerdo con la URSS.

Conozco a Montaner personalmente y me honro con su amistad . Se que es duro,combativo ,incisivo y plantado, pero a no dudarlo habrá quienes lo sean mas que el porque no podrían soportar que este breve intercambio de notas (de seguro electrónicas) entre el y Rodriguez, podría abrir un capitulo inedito en la historia fijista cubana.

Y sin mas preámbulo,leamos lo que se han dicho entreambos,segun relata Maite Rico:

Los derechos humanos en Cuba "Encontrémonos en un claro de la historia"

El cantautor Silvio Rodríguez y el escritor exiliado Carlos Alberto Montaner abren, desde posiciones antagónicas, un inédito intercambio epistolar sobre Cuba ,

por MAITE RICO
- Madrid - 09/04/2010 en El Pais:

" Los dos nacieron en la Cuba de los años cuarenta. Uno escapó de la cárcel en 1961 y, desde el exilio, comenzó una vida de combate al régimen comunista. El otro abrazó la revolución, le puso banda sonora y fue diputado durante 15 años. Todo separaba al escritor Carlos Alberto Montaner, bestia negra del castrismo, y al músico Silvio Rodríguez, icono de la causa.
Los dos nacieron en la Cuba de los años cuarenta. Uno escapó de la cárcel en 1961 y, desde el exilio, comenzó una vida de combate al régimen comunista. El otro abrazó la revolución, le puso banda sonora y fue diputado durante 15 años. Todo separaba al escritor Carlos Alberto Montaner, bestia negra del castrismo, y al músico Silvio Rodríguez, icono de la causa. Tuvo que ocurrir la muerte del disidente Orlando Zapata para que los viejos enemigos iniciaran un insólito intercambio epistolar, inimaginable en otros tiempos. Desde las antípodas ideólogicas, ambos coinciden en un punto: la necesidad de mirar al futuro.
Todo comenzó el pasado 30 de marzo, con un texto poético de Silvio Rodríguez aparecido en una web procastrista (Rebelión). El cantautor lanza una serie de preguntas, una de ellas dirigida a Montaner. "Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia, ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?". El escritor respondió al día siguiente en una carta abierta. "Por supuesto, Silvio, yo firmaría esa denuncia". Tras calificar de "abominables" ciertas actuaciones estadounidenses, incluida la pena de muerte, Montaner le devuelve la pregunta. ¿Firmaría el cantautor una carta de denuncia de los atropellos a los presos políticos y a los disidentes cubanos, una condena "de la censura, el partido único, la persecución por motivos de ideas, creencias o preferencias sexuales? [...] Una carta en la que les dijéramos a los Castro que 51 años es un periodo demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio". Montaner aboga por que "la oposición democrática y los reformistas del régimen" busquen juntos una salida "a la herencia de los Castro: un manicomio empobrecido y sin ilusión".
Para su sorpresa, el cantante respondió. Algo inusitado, si se tiene en cuenta que el régimen tiene catalogado a Montaner en el apartado de terroristas y agentes del imperialismo. La réplica de Silvio es del 2 de abril, y muy dura. Acusa al escritor de "diseñar una Cuba distorsionada que propagan las monstruosas cadenas".
"¿Te parece poco que, desde que se instauró la revolución, hace ya más de medio siglo, el 20% de la población ha huido a bordo de cualquier cosa? ¿Son falsos los fusilamientos, los maltratos en las cárceles, los actos de repudio?", responde Montaner en una carta del 3 de abril, aún inédita.
Silvio prosigue: "Repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes". Es una alusión al atentado contra el vuelo de Cubana de Aviación, perpetrado en 1976 por terroristas cubanos anticastristas, que mató a 73 pasajeros. Previamente, Montaner ha recordado el hundimiento intencionado del remolcador 13 de Marzo, que causó la muerte a 41 personas que trataban de huir de Cuba en 1994, y reprocha al cantante haber guardado silencio.
No son los únicos episodios de la historia cubana que se ponen sobre la mesa. Montaner ha recordado las matanzas de somalíes a manos de las tropas cubanas en la guerra del Ogadén. Rodríguez defiende el sacrificio de los caídos en África, que impulsó el "fin del apartheid". Montaner lamenta la "pérdida inútil" de 3.000 vidas "no en la lucha contra el apartheid", sino por el afán de Castro "de convertirse en líder planetario" y hacer "de la pobre Cuba el peón más agresivo" de la URSS.
Si el cantante esgrime la figura de José Martí, el Apóstol de la independencia cubana, y sus críticas a EE UU, el escritor le recuerda que también "criticó severamente a Marx" y defendió la iniciativa privada. "Como coincido con Martí, y no con Fidel, me parece muy bien que alguien de tu talento haya podido enriquecerse legítimamente, tener propiedades y poseer una próspera empresa de grabaciones (...) Lo que quisiera es que ese privilegio se extienda a todos los cubanos".
"Sigo con más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Si este Gobierno es tan malo, ¿de dónde salió este pueblo tan bueno?", escribe Silvio. "Me parece legítimo que insistas en defender aquello de la revolución que te parezca plausible", responde Montaner, que apuesta por mirar al futuro ("el pasado lo hemos hecho añicos") y construir una "Cuba sin exclusiones". Recuerda al cantante que tienen hijos de la misma generación. "¿No te parece criminal que esos jóvenes estén obligados a suscribir las ideas y prejuicios de unos confusos octogenarios encharcados en el peor dogmatismo?". "Tenemos que encontrarnos en un claro de la historia patria para darnos ese abrazo de reconciliación y cambio que casi todos anhelamos".
La respuesta de Silvio Rodríguez a esta segunda réplica, si se produce, es una incógnita. Pero el cantante se adelantó en una entrevista publicada este martes por el diario argentino Página 12. En ella, Rodríguez insta a "superar la lógica de la guerra fría". "No podemos ser prisioneros eternos de nuestro pasado porque hay más mañana que ayer esperándonos", dice. El cantante se muestra partidario de amnistiar a los "presos que algunos llaman de conciencia". "Mi posición", dice, "es que todos tengamos derecho a la información, a crearnos una opinión de cada cosa y a comentar lo que sea, sin limitaciones".
En la presentación de su más reciente disco en La Habana, Silvio pidió superar "la erre de revolución" y que se imponga la "evolución". Antes que él, otro de los fundadores de la Nueva Trova, Pablo Milanés, había reprochado al Gobierno el trato a los disidentes. Silvio Rodríguez ha insistido en que no se trata de destruir la revolución, sino de "reinventarla". Pero eso no le ha librado de las críticas de la prensa oficial. La edición digital del diario Granma mostró una caricatura de un Silvio envejecido que dice: "Sí, yo cantaba para los pobres... Eso fue antes de que ganara mucho dinero con la canción social". Montaner lo defiende: ambos coincidieron en los años ochenta, en una cena en casa de un amigo común, en Madrid. "Encontré a una persona flexible y crítica. No se parece al sistema que defiende".

----------------------------------------------------------------

Silvio Rodríguez

- El cantautor cubano Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, 1946) es uno de los iconos de la revolución. Es fundador de la Nueva Trova cubana y fue diputado durante 15 años.

- En la presentación de su último disco, en marzo, afirmó que "el país pide a gritos una revisión de montones de cosas, de conceptos, hasta de instituciones". En una de sus nuevas canciones llama a "superar la erre de revolución" por "evolución".

Carlos A. Montaner

- El escritor exiliado Carlos Alberto Montaner (La Habana, 1943) es una de las 'bestias negras' del castrismo. Apoyó la la revolución en sus inicios, pero después se unió a un movimiento de protesta juvenil y acabó en la cárcel, de donde escapó en 1961.
- Estudió Periodismo en la Universidad de Miami y se trasladó a Madrid en 1970, donde vive desde entonces dedicado a la escritura y a la docencia. Es vicepresidente de la Internacional Liberal.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
Leer más...

miércoles, 3 de febrero de 2010

LA CONDENA SOCIAL DE LOS POLITICOS...MAL DE NUESTRO TIEMPO...?


" LA CONDENA SOCIAL DE LOS POLITICOS" ...mal de nuestro tiempo...?
El 7 de Febrero Costa Rica se alista para un nuevo proceso electoral nacional.
Tendremos elecciones para Presidente y dos Vicepresidentes, Diputados  (57) y Regidores en 84 Cantones . Es sorprendente la gran variedad de candidatos provenientes de diversos partidos políticos. Pero no hay que llamarse a engaño: conforme aumenta la oferta, baja la calidad de los que pretenden gobernarnos y la variopinta tienda electoral es una muestra más de cómo el país se ha ido deteriorando gracias en muy buena parte a la mala calidad de los políticos que pretenden dirigirla, que nos dan ejemplos que siguen los malos ciudadanos y así en una suerte de espiral interminable en donde ya no es posible distinguir entre unos y otros.
Bueno si existe una manera de distinguir entre el ratero común y el ratero de cuello blanco. Es cuestión de observar cual Código se les aplica. Si es el Civil uno puede apostar que es delincuente de cuello blanco (un eufemismo  posmoderno) y no delincuente obligado por las circunstancias que debe enfrentar en una sociedad cada vez mas dispareja, en donde unos pocos tienen todo y la mayoría tiene nada.
Los planteamientos de hondo raigambre humano  que caracterizaba las campañas electorales de décadas anteriores ha sido sustituido por la inflexible oferta proveniente de tres fuentes : a) por una parte la ideología de extrema derecha : neo-liberalismo , b)  por la otra la ideología de extrema izquierda: ahora llamada Socialismo del siglo XXI  , c) aquellos que se representan a si mismos ofreciendo visiones personalísimas que entremezclan con diversos nombres y posturas su social-confusionismo, creyendo que todos quienes permanecemos al margen de ese circo somos tan cretinos como ellos.
En un planeta sometido a un destino aun incierto pero cuasi seguro: el achicharramiento o el congelamiento provenientes del Cambio Climático ( así con mayúscula) a cortísimo plazo, en donde día a día conocemos y nos asombramos del ingenio humano ligado a la ciencia y a la tecnología, sorprende la incultura, el analfabetismo y la carencia de imaginación provenientes del campo de la política, al punto que todos los medios de información y el Tribunal Supremo de Elecciones nos martillan día a día con slogans dirigidos a reducir el fuerte abstencionismo que se avizora como resultado de un pueblo sometido al martirio de la corrupción entronizada en la política (y por ende en todos los estratos de la sociedad).
En este medio de información ,llamado Blog,  hay propuestas dirigidas directamente a tratar de reducir a expresiones menos representativas el virus que se ha adueñado de nuestra sociedad: la corrupción vestida de distintas formas, pero todas enraizadas en el pésimo ejemplo proveniente de  nuestros gobernantes en distintos niveles. E igualmente hay posibilidad de constatar que pese al ruido de las cascaras ,nunca vimos las nueces…
En Medicina se suele afirmar que curar enfermedades por sus síntomas es una pésima forma de actuación, pues se debe llegar a las causas de los síntomas y las enfermedades.
En Costa Rica , cada cuatro años, porque los partidos políticos no son permanentes sino exclusivamente maquinarias electorales , nos invaden  informaciones cuatrienales estrictamente sintomatológicas y ya no etiológicas, pues la ideologización y el social confusionismo  se han apoderado del quehacer político desfigurándolo con la ayuda de la mercadotecnia y la publicidad.
Para quienes tengan espíritu simplista basta la gran oferta existente para afirmar que el mercado político funciona a perfección. Nada más alejado de la realidad. Y mientras el descrédito  de los políticos cunde sin que tengamos otra opción para gobernarnos, tan solo atinamos a  votar por el que parezca menos pernicioso , aunque de antemano ya sepamos es solo un espejismo.
En virtud de que hay que sacar fuerzas  tal flaqueza humana ,me parece oportuno insertar aquí una reflexión que hace el catedrático en Ciencia Política , Joseph M. Valles, quien el El Pais.com afirma justo el día de hoy bajo el titulo:
La condena social de los políticos
…” Son mediocres, incompetentes, cínicos, mentirosos, aprovechados, manipuladores, corruptos. Cuando no son sus causantes, los políticos se muestran incapaces de resolver la crisis económica, la inseguridad ciudadana, la decadencia crónica de la agricultura, la extensión del paro, las listas de espera de la sanidad, la baja calidad de la educación, la degradación medioambiental.
Hay que reivindicar la importancia social de la política y devolverle, entre todos, la credibilidad
El rechazo total a la política somete la sociedad a la ruda ley del más fuerte
Basta un muestreo de artículos de prensa, tertulias, cartas al director o mensajes en los medios digitales para constatar un veredicto mayoritario y condenatorio sobre toda una "clase" o "casta" política. Aparece como una rémora perjudicial para el bienestar de sus conciudadanos. En algunos países, el "que se vayan todos" ha sido el grito resumido de este estado de ánimo.
Esta condena a los políticos arrastra fácilmente a una condena general de la política. Si la política es "lo que hacen los políticos", es inevitable concebirla como el reino del engaño, la corrupción y la pugna egoísta por las ganancias particulares de quienes están en ella. Muy lejos, por tanto, de concebirla como el espacio donde se trabaja por el bien común. Hay que preguntarse por las razones de una opinión tan extendida. ¿Es una reacción fundada? ¿Cuáles son sus motivos? Con ayuda de bibliografía antigua y reciente, resumo algunas explicaciones.
La profesionalización de los políticos. La ciudadanía se aleja cada vez más de una dinámica institucional muy profesionalizada que monopolizan -cada uno a su modo- políticos de dedicación exclusiva y periodistas que les siguen como su sombra. Constituyen un círculo cuasi autónomo, en el que comparten reglas no escritas, escenarios públicos, latiguillos retóricos y otras complicidades. "Los políticos nos ganamos la vida gracias a los periodistas. Y los periodistas políticos os la ganáis gracias a nosotros": es la frase contundente oída hace años a un profesional de la política.
Convertir la política en un modus vivendi vitalicio entreabre una puerta al corporativismo, la rutina o la corrupción de mayor o menor cuantía. Pero cuesta atribuir el desencanto masivo sobre la política a una reacción irritada cuando se dan prácticas condenables. Unos centenares de corruptos o aprovechados no bastan para explicar la tacha que se lanza sin matices y sin datos sobre 150.000 cargos electos y 2.500.000 de empleados públicos.
La dimisión de los ciudadanos. Los ciudadanos de los países más desarrollados tienden a dimitir de sus responsabilidades colectivas. Están sometidos a la presión publicitaria que promueve un estilo de vida donde el bienestar personal pasa por delante de cualquier otro objetivo. La disposición a la cooperación para fines comunes disminuye. Si apenas se admiten los sacrificios y privaciones que exige la búsqueda de la prosperidad
individual, mucho menos aceptables aparecen las renuncias y las privaciones que reclama la entrega desinteresada al bien público. Ocuparse de los asuntos comunes o comprometerse en su gestión representa una merma del tiempo y de la energía que requieren las obligaciones familiares, las tareas profesionales o las aficiones recreativas.
Hay quien lo formula en tono más filosófico: una pérdida creciente de la virtud cívica -y no sólo o no tanto la corrupción de sus profesionales- provoca esta indiferencia o desafección por la política.
El desprestigio de lo público. Si el valor de la cosa pública cotiza a la baja, se debe a décadas de hegemonía ideológica de cierta visión sobre las relaciones sociales. Se sintetizó en modelos económicos que concebían al individuo como egoísta ilustrado, como maximizador racional de su beneficio en un mercado perfecto. Los modelos se trasladaron al análisis de la política. En versión vulgar, se cifró en frases rotundas: "la sociedad no existe", "la política no es la solución: es el problema".
La doctrina tuvo éxito. Hasta la crisis de 2008, al menos. Durante más de 30 años orientó a entusiastas políticos de derecha y a adaptables políticos de izquierda.
La política y lo público se convirtieron en sinónimos de ineficiencia, despilfarro o corrupción. El mercado y lo privado aparecieron como la receta salvadora: privatización de sectores estratégicos, externalización de servicios públicos, aparición de agencias ejecutivas "despolitizadas", desregulación de actividades de impacto social. De este modo, los propios políticos alimentaron la desconfianza hacia su misma tarea. Dieron a entender que su papel y el papel de los empleados públicos eran cada vez más prescindibles, cuando no perjudiciales. Persuadieron a buena parte de la ciudadanía de que la política que ellos encarnaban era superflua o nociva para el progreso social. Y la ciudadanía les correspondió lógicamente con un desprestigio sin matices de la política y de lo político.
La globalización. Una determinada idea de la globalización se convierte en la coartada resignada para reducir el espacio político hasta hacerlo insignificante. En este contexto, las opciones políticas mayoritarias ofrecen poco margen para la oferta de alternativas distintas. Porque los límites del juego vienen marcados "desde fuera". La disputa política no se plantea, pues, sobre programas sustantivos que apenas se distinguen entre sí. Si no hay diferencias y "todos son iguales" -no sólo los políticos, sino también sus programas-, ¿cómo podrá estimularse algún interés por lo político? El único estímulo será el fabricado por el marketing, encargado de suministrar envoltorios diferentes para disimular propuestas similares.
El énfasis sobre la calidad del "liderazgo" enmascara la irrelevancia del rumbo que un presunto líder debería fijar. Porque -bajo la apariencia de liderazgo político- sólo hay un "piloto automático" teledirigido por la globalización.
Este fatalismo resignado es una negación de la política como capacidad para decidir entre alternativas de futuro colectivo. Con todo, los datos no siempre abonan la irrelevancia de la política para afrontar grandes problemas. Con decisiones no siempre coincidentes y por tanto discutibles, la política ha tenido que remediar los efectos más catastróficos del pretendido "piloto automático" que llevaba al mundo occidental al borde del abismo económico y social.
En conclusión: es preocupante que los políticos aparezcan entre los grandes problemas percibidos por la opinión. Pero no basta descargar cómodamente sobre ellos -ni siquiera sobre sus malas prácticas- la culpa de una devaluación persistente de lo público y de lo político.
Sin suscribir del todo las explicaciones disponibles (Sennett, Hay, Rosanvallon), conviene tenerlas en cuenta si se quiere reivindicar la importancia social de la política y empeñarse -entre todos- en devolverle la necesaria credibilidad.
Porque el rechazo total a la política y a los políticos somete la sociedad a la ruda ley del más fuerte.” (sic)

Fuente: Josep M. Vallès catedrático de Ciencia Política en la UAB, en El Pais.Com

COROLARIO:

Desde hace varios años vengo sosteniendo que depender  de planteamientos socialistas y capitalistas,ambas ideologías ya con dos siglos de vejez  es un contrasentido histórico,pues ninguna de las dos  tiene soluciones a la altura de las necesidades actuales. 

Asi,quien se decanta por el lado socialista comienza detentando el poder politico y termina detentando el poder economico tambien.

Y quien defendiendo posiciones capitalistas y comience teniendo el poder economico tambien termina detentando el poder politico.

Dos caminos aparentemente disimiles y contrapuestos son hoy dia un verdadero atentado en contra de la real y efectiva solucion de problemas que trasvasan las fronteras de esas ideologias.

Y es por eso que algunos -creyendo inventar el agua tibia- comienzan a hacer toda suerte de malabarismos ideologicas y terminan siendo presas de un social-confusionismo de padre y Dios mio que acarrea mas confusion a la ya existente.

Por el momento por falta de soluciones integrales que deben llevarnos a un nuevo paradigma político, se me antoja que habría que obligar a quienes se aventuran por las sendas de la política a estudiar  al menos el ABC de disciplinas que complementen el infantilismo en que se ha sumido la disciplina.

Leer más...

martes, 2 de febrero de 2010

«El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades»


Cuando el aire falta uno obtiene el resultado contrario si de manera consciente comienza a respirar lenta,despaciosamente,aspirando cada sorbo de aire como si fuese el ultimo.

He ensayado esa técnica con este breve articulo de Raul Rivero y puedo dar fe que da un excelente resultado.

Por eso le he modificado la puntuación para leerlo despacio .Usted puede hacerlo y le aseguro que 
tomara nota de que uno debe luchar para que el ultimo sorbo de aire no desaparezca,sino para que
perdure en el tiempo.

No en vano Gorbachow fue expulsado del poder no por su intento de Pereztroika (cambio en la 
modalidad de gobierno),sino por algo mas sutil e insignificante: por Glasnot: transparencia en el gobierno.

Justo esa transparencia que Chavez intenta ocultar a toda costa...aunque para ello deba llevarse entre los pies al propio Bolívar que dice representar.

------------------------------------------------------

TINTA RÁPIDA..............................................|RAUL RIVERO

Falta de aire

LA SUSPENSIÓN DE RCTV y de otros cinco canales de televisión por cable en Venezuela no consigue todavía matar la prensa libre.

La deja herida de muerte.

Con esa medida Hugo Chávez Frías saca del aire una visión de la realidad nacional que él quiere ocultar y, de paso, le pone una pistola montada en la cabeza a los dueños y a los ejecutivos de las empresas periodísticas que sobreviven.

Las protestas populares y los choques violentos de los estudiantes, periodistas y otros grupos de ciudadanos, con brigadas chavistas y fuerzas de la policía, parece que serán la reacciones más rotundas ante la nueva avanzada hacia la ceguera que tiene prevista ese país en el programa del Gobierno.

El batacazo a la libertad de prensa, dado con un bate de béisbol envuelto en papel de estraza, ha recibido las respuestas automáticas de algunos organismos internacionales. Son los modelos típicos que se rellenan en estos casos. Piezas anodinas que muestran, como siempre, preocupación e inquietud, así como la mejor disposición a intervenir con buena voluntad para colaborar con la reconciliación de la sociedad venezolana, etc.

Demagogia impura, retórica para disfrazar la indiferencia. Como si no supiéramos que esa palabrería no es el arma del crimen, pero puede ser la voz de un encubridor que borra una huella o el testigo presencial que, a la hora de los mameyes, dice que estaba embelesado con las estrellas.


Habrá sitios aún -cada día más pequeños y esquinados- para que se conozcan las notas de las instituciones que realmente defienden la libertad de prensa. Nada más que en los medios, publicados con la misma resignación que uno se toma un analgésico, porque los líderes revolucionarios, sus funcionarios y sus pajes, no pierden el tiempo en la lectura de textos que redacte el enemigo.

América Latina, una región que desea y necesita libertad y progreso, tiene que sentir un estremecimiento general ante la frialdad o la apatía con que se han recibido en el vecindario las noticias de la minuciosa y bárbara tarea de aniquilar el periodismo en Venezuela.

Se puede tocar a abulia de los jefes vecinos y escuchar el silencio total a la vista de una agresión que los disminuye a todos.

Con la incongruencia añadida de que el Gobierno bolivariano debía cerrar un diario donde un periodista escribiera esto:

«El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades». 

No importa que lo firmara un tal Simón Bolívar.

Fuente:http://www.elmundo.es/opinion/columnas/raul-rivero/2010/02/22150649.html 
Leer más...
 

Directo Blog Copyright © 2009 Diseño Paradigm@ Comunicación Inteligente mail: contacto.paradigma@gmail.com sobre una plantilla WoodMag de Paradigma for Free Blogger Template